domingo, 18 de diciembre de 2011

Fun,fun,fun

Hace muchos días que no os doy la coña.
Es que cuando estoy melancólica, por no decir jodidilla, no me apetece escribir y meteros un pestiño del tres, que para eso ya están los periódicos y los documentales de La 2.
Y es que los que me conocen saben que Las Navidades no me gustan mucho.
Para hablar con propiedad yo diría que las odio a muerte.
Además no son dos días y ya está, no, qué va, son mes y medio sin parar de tocar los cojones a diestro y siniestro con el temita, y al que le gusta pues chachi, pero para mí es un sufrimiento espantoso.
Las Navidades comienzan cuando los niños llegan a casa con las circulares de la operación Kilo ( no confundir con la Operación Culo, que es en Mayo-Junio), los niños negritos de África y los enfermos de Oriente Medio.
Y que conste que me parece fenomenal, pero los pobres no sé lo que hacen de Febrero a Octubre, cuando ya no nos acordamos de ellos.
Luego llega esa obsesión asombrosa de llenar todas las tiendas de estupendos dulces, bombones, turrones y demás aliados de las grasas saturadas, con los que tienes que luchar a brazo partido, porque después de llevar desde septiembre, intentando que desaparezcan esos dos kilos que los gintonics del verano llevaban de regalo, no puedes dejar que en un momentito, dos polvorones te los devuelvan tan alegremente.
A mí, particularmente, estas fiestan me producen stress.
Primero llegan tus niños que el disfraz de Castor ( o Pastor, no entendí bien), que les tienes que hacer para la función de Navidad del cole.
De pastor no es tan difícil, porque a fin de cuentas, le pones al pobre niño un borrego de los que traen las chamarras por dentro, unas medias de su padre por fuera del pantalón y una camisa de franela, y ya está.
El niño está hecho un cuadro, pero da el pego.
Pero...¿Y cuando tu niño tiene aspiraciones y quiere ser San José?
Eso es una putada, porque en cualquier tienda encuentras todo tipo de disfraces de Navidad: reno, Elfo, hasta "Armadillo de Navidad" si te pones, pero no hay de San josé.
Igual les parece irreverente, y por eso no los hacen, pero es una faena, porque San José es el prota y no puede ir mal porque va a estar en primera fila y le va a ver todo el mundo.
Así que te vuelves loca para encontrar una túnica adecuada, no muy blanca, para que no parezca el César, ni muy sucia para que no parezca un hippy trasnochado.
¡Ah! y un consejo. Los disfraces con dobladillo para poder bajar el bajo. Porque luego viene el otro hijo, que a los dos años te pide el mismo disfraz y queda fatal un San José tobillero. Por experiencia.
Así que ya me estoy estresando, uffff
Además, a mí me gusta ser previsora y empiezo a pensar en los regalos en Noviembre, y me agobio una barbaridad. No sólo por el dineral que no tengo y que me voy a gastar, sino porque me importa de veras que los destinatarios queden satisfechos y sobre todo sepan que me he esforzado en encontrar algo bonito, y así que sepan que les quiero.
Por eso, cada uno debe hacer los regalos de su familia,y si tu marido le quiere regalar a su madre una licuadora pues es su problema y ya dejarás tú bien claro que lo ha elegido él. Pero si dejas que tu marido le compre el regalo a tu madre, estás perdida, completamente perdida. Si no acierta contigo ni de coña después de quince años de casados...¿ crees en serio que sabrá acercarse, ni remotamente, a lo que a tu madre le gustaría?
Tampoco se puede dejar que ellos no hagan nada, con eso de que al final tu cuñada ( de su parte) recibirá una Epilady, porque entonces nos hemos caído con todo el equipo y tendremos, por los siglos de los siglos que comprar nosotras todo, pero podemos ayudarles un poco y dejarles que ellos se encarguen de los que te importan menos, y si se mosquean porque no les gusta Frank Sinatra en acústico, pues que se jodan.
También me ponen muy nerviosa los típicos amigos invisibles del curro, por ejemplo, que sólo te hacen perder el tiempo miserablemente (además de dinero) y con los que no aciertas ni en broma.
Normalmente te toca alguien que no sabías ni que existía o con el que no tienes absolutamente nada para poder compartir, así que terminas comprándole la típica fondué de chocolate del chino, que nadie usa jamás, pero que nadie tampoco devuelve, o te toca tu jefe, que sabes que existe, pero no con el que no te apetece compartir absolutamente nada, y le compras...igualmente la fondué del chino, porque ya la cabeza no te da para pensar más. Estoy acordándome de que yo tengo dos...eso me da que pensar...aunque también sirven para un refrito.....
Así que llegamos a Enero, agotados de tanto trasnochar, empachados de tanto beber y comer y sin un p. duro. Lo bueno de esto último es que como no tienes ni para hacer la compra en un mes, no puedes comer nada, y así bajas otra vez los kilos de polvorones que te habías agenciado. Y si no, podéis hacer como yo; programar una intervención quirúgica maxilofacial para el nueve de Enero ( no os asustéis, es una muela del juicio, que me está tocando los cojones y creo que me van a abrir en canal desde la ingle para sacarla sin tocar el nervio y no dejarme muda) y como estaré a sopas un mes, recuperaré la figura y la cartera de un plumazo. ¡Cojonudo!
En otro orden de cosas, he de decir que la iluminación de las calles y eso sí me mola. Las lucecitas..los árboles...los hilos musicales con adorables coros cantando villancicos..... El problema es cuando  hay una Ciclogénesis Explosiva en la calle, el viento racheado del norte te cala hasta los huesos, el paragüas lo perdiste en la esquina del metro e intentas entrar en Zara o Mango o en H&M y tienes que empujar como en el metro de Japón para llegar hasta el probador y las dependientas están hasta los huevos y el espíritu navideño hace horas que salió por la puerta porque hacía mucho calor y todo el mundo está de mala leche y es un horrorrrr¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Y también me gustan mucho esas reuniones familiares donde todos estamos muy contentos de vernos y nos decimos lo guapos que estamos y lo felices que somos por juntarnos mientras escuchamos cómo en la cocina nos critican por haber intentado cambiar la cena por la comida porque teníamos que trabajar y no nos daba tiempo a hacer tres mil kilómetros en coche, pero como estamos en el simulacro de amor y paz contestas con un bueno....ya sabéis...el lío con los niños....y por dentro juras que jamás volverán a pillarte en una de esas y que si no fuera por tu educación judeo-cristiana le dirías a tu cuñado que sus dátiles obligatorios son una mierda y que no piensas probar el maldito licor de hiervas¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Pero estoy bien..en serio..me tomo la medicación y como nueva...
Lo cierto es que uno no puede librarse de La Navidad, a no ser que me toque la lotería en cuyo caso me iré a las Bahamas con mis hijos ( a mi marido le dejo con sus padres, para que les dé el Wook y el destornillador eléctrico de mi parte).
Pero como lo de la lotería está chungo, creo que será mejor intentar pasarlo lo mejor posible, porque ya se sabe que:  
                               ¡¡La vida son dos días y uno de ellos es Navidad!!

                                                       
Y me voy a por un polvorón, que ya me da igual todo...para eso tengo a mi máxilo facial de cabecera que es mejor ( y más caro) que el de la Dieta Dunkan.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La caja de los tontos

No me gusta la televisión en exceso.
La veo, cómo no, pero puedo vivir perfectamente sin ella y muchas son las noches en las que a pesar de tener muchísimos canales donde elegir, no hay nada que me "sulibelle", manda cojones, y prefiero irme a la cama con un buen libro, o con una buena compañía, puestos a escoger.
Por supuesto, hay algunas cosas que me gustan, series, películas, o concursos, pero lo que no puedo soportar de ninguna manera, son los culebrones de siempre, previsibles, machistas y antidiluvianos, que en la época de Cristal y Frijolito yo me tragaba a placer ( aunque lo negaré ante un juez), y no aguanto porque me enferman, los programas basura, donde subnormales profundos ponen a parir a otros subnormales profundos a costa de la ignorancia o el aburrimiento de gente humilde, que necesita salir de su terrible rutina con algo que les entretenga.
Personajes sin escrúpulos, ni carrera universitaria, que encima se creen superiores al resto y que hacen suya la frase de Voltaire: " Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo"

Mis hijos, a Dios gracias no tienen mucho tiempo para ver la tele y salvo algunos dibujos antes del baño o los fines de semana antes del desayuno (por cierto que los dibujos de hoy también se merecerían un blog por sí mismos) no ven apenas nada.
Lo que sí les gusta es ver con nosotros, la noche del viernes o el sábado, alguna peli, y curiosamente, es dificilísimo encontrar entre tantos canales algo con contenido aceptable para su edad.
Y que conste que yo no soy mi madre, que no nos dejaba ver en nochevieja el ballet de la Gala, porque salían en topless, o que nos prohibió ver "UVE" porque justo entró en el salón cuando estaba dando a luz una humana a un alienígena (es que mi madre tenía una puntería acojonante y siempre aparecía en el beso o en el desnudo o en un crimen sangriento) y le pareció una atrocidad.
No, yo no soy tan radical.
Lo que soy es una ilusa, por creer que lo normal a las cuatro de la tarde es que den una película donde no haya una amante despechada que descuartiza a su ex con un hacha, o que un sábado por la noche la peli no vaya sobre un exorcista que se ha tragado al demonio y lo vomita repetidamente.
¿Es que ninguna cadena se quedó con una copia en VHS de Karate Kid o de E.T?
Lo que me alucina es que durante un mes, una cadena esté anunciando que van a dar Spiderman, por ejemplo, que es una película para niños de 10-15 años, o menos, y que no creo que los de 18 se mueran por ver, y resulta que al final la dan un DOMINGO a las diez y media de la noche¡¡¡¡
¿ Soy la única madre del mundo que cree que a esa hora un niño de once años debe estar en la cama, porque el lunes se levanta a las siete?
¿ Por qué no ponen a Spiderman el sábado?, y así la pueden ver los niños y sus abnegados padres, en vez de dar una peli española contra la que no tengo nada, pero que seguro es "para mayores con reparos", ya que en este país no saben hacer películas que no sean para mayores de dieciocho y en las que no salgan dos tetas, un culo y una explícita escena de cama.
Y si la dan en el único canal que no tiene anuncios pues vaya, pero si no, la película termina a las dos de la mañana, y nos hemos dormido todos tres veces en los anuncios de seis horas que nos meten de rondón.
Esa es otra:
¿Se creen que somos idiotas y no sabemos contar?
No me digáis que cuando dicen: Volvemos en cuatro minutos...¡ no lo habéis cronometrado nunca!
Anda ya¡ Yo sí, y os puedo asegurar que mienten.
No sólo los anuncios duran más, sino que ellos no cuentan el tiempo que gastan en anunciar la serie que van a dar mañana, o el publirreportaje que se calzan los patrocinadores de la peli en cuestión.
Así que los cuatro minutos son en realidad siete.
Y si no ponen cuanto van a durar, es que te acaban de colar quince minutacos de publicidad.
Te da tiempo a ducharte y a un polvillo. Verídico.
Lo que me repatea el hígado, es cuando estás esperando a que termine un programa, léase El Hormiguero, por ejemplo, para ver una serie. Te ponen diez minutos de anuncios antes de que se despida Pablo Motos; cuando vuelve de la "pausa" (toma eufemismo) el susodicho se despide; empieza seguido la serie y a los quince segundos (cronometrados) ponen "volvemos en un minuto"; te cagas en San Pedro y pasa el minuto; comienza las letras y la canción de la serie y justo después ponen " volvemos en cinco minutos"; entonces tú no sé lo que harás, pero yo me cago en dios, en los hijos de los millonarios y en los sobrinos del pato Donald, pero como la serie me interesa espero para verla; a la hora y media y dos paradas más de las de ducha y polvillo (en teoría), el capítulo se está acabando, y cuando van a descubrir al asesino ponen " que te den, nos vamos a publicidad un cuarto de hora, a ver si tienes cojones de aguantarlo"; y ahí es donde claudico, por lo que no sé nunca como termina una p. serie.

Por eso no me gusta la televisión. Porque nos engañan, nos maltratan, se creen que somos bobos, y en realidad tienen razón, porque les dejamos hacer lo que quieren y seguimos sin protestar.
Porque se inventan una ley para el horario de niños y se la pasan por el forro de los c. y no pasa nada.
Porque insultan gravemente a alguien, lo calumnian y atentan contra su honor, y no pasa nada.
Porque manipulan la información y nos la dan sesgada, y no pasa nada.

Pues ale, que con su pan se lo coman, que yo me voy a la cama, en quince minutos me ventilo la higiene y el placer ( que estoy muy entrenada), y me tumbo con un buen libro, hasta mañana si Dios quiere.


                                     
                                Así, mejor así.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Sábado Sabadete

Últimamente, con la que está cayendo, creo deberíamos cambiar el dicho y sólo dar una de las dos opciones, ya que no estamos para derrochar, pero aunque la cosa no fuera de dinero, lo de la camisa nueva está chungo por falta de tiempo, y lo del polvete ya ni os digo.
Y es que quizá antiguamente lo de un sábado glorioso, de sexo y descanso, y otra vez sexo y otra vez descanso fuera posible, pero hoy por hoy, ni hablar.
Los primeros días, hasta incluso meses,(siendo generosa), de casados, pues sí, los sabatetes eran esos días para aberroncharse contra el rocaje vivo y retozar amorosamente, y después, ir al centro comercial y darle un sablazo a la tarjeta, porque tu marido te compraba lo que quisieras después de la sesión de posturitas que le habías hecho por la mañana.
O íbamos al centro comercial por la mañana, tranquilos, sin madrugar, y el aberronche se dejaba para la noche, que podía ser muy larga.
Pero al poco tiempo, los maridos comienzan a sacarse de la manga aficiones antes desconocidas para tí ( y por supuesto para ellos) y que irremediablemente son, siempre, y cuando digo siempre es siempre, los sábado por la manaña, como el jugar al tenis o al pádel, jugarse el tipo en bicicleta, acudir a regatas varias, o exponer peligrosamente el tobillo jugando al "fulbito" con el grupo de mataos de la ofi.
Con lo cual madrugan como gilipollas, en aras del tipazo que dicen, se les pondrá por hacer tanto deporte, y claro, luego por la tarde-noche están para el arrastre,y se echan una siesta de cuatro horas que les deja el cuerpo fatal o no se la echan y se duermen viento el telediario de las nueve,con lo que el sabadete lo terminamos como lo empezamos, solas.
Cuando nacen los hijos, y las amenazas de muerte surten efecto, los hombres apartan un tiempo sus múltiples compromisos deportivos y se quedan en casa, desde ese momento y hasta el infinito y más allá, jamás podremos volver a dormir los sábados por la mañana, porque el cabrón de tu hijo pedirá su bibi a las siete y ya no se dormirá ni de coña hasta las once, cuando ya no te sirve de nada.
Y cuando crezca un poquito y ya no pida bibi, entonces, el mismo cabrón de niño, que de lunes a viernes no eres capaz de despertar para ir al cole, se levantará a las siete para ver dibujos, y te pasarás hasta las once dando cabezadas enfrente de Pocoyó, Dora, y su p.madre.
Al cabo del tiempo, los niños aprenderán a ponerse la tele solos y ahí dices:
¡¡¡¡¡Por fin voy a poder dormir una rato más¡¡¡¡¡
Pero no, porque los padres somos medio idiotas y les habremos apuntado a los niños al fútbol o al baloncesto del cole o del centro deportivo más cercano y entonces sí que sí, para siempre jamás se acabaron los sabadetes del todo, porque tendremos que levantarnos a unas horas absolutamente prohibitivas para llevar al niñito hasta tomar por culo y esperar allí hora y media o más, con frío, lluvia, granizo, viento racheado, o un calor de cojones, a que el mozito demuestre sus habilidades ( que sólo ven los padres, que enseguida se los imaginan en primera división), se llene de barro hasta las orejas y vuelva con un catarro de mil demonios y dos toneladas de ropa indecente que la amorosa mamá deberá lavar de inmediato.
Así que a las ocho de la tarde te parecerá que llevas despierta cuarenta horas y ni polvete, ni polvillo, ni rozamiento siquiera, porque no podrás con el alma.

En fin señores, que así no hay que suba la tasa de natalidad, ni la tasa de confianza, ni las inversiones bursátiles, porque llegamos al lunes más quemados que una cerilla, y luego pasa lo que pasa con la prima y su riesgo.
Y de la camisa ni hablamos, ¿así cómo vamos a incentivar el consumo?

No, si los deportes infantiles, al final van a ser los culpables de la insatisfacción mundial y de la bajada del consumo...
           
                                               

Quizá he estado un poco rigurosa, pero es que hoy a las ocho y media de la mañana ya estaba en el cole viendo jugar a mi niño, y mi marido con el otro niño, en otro cole, a la misma espantosa hora........ uuuuuffffffff¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

lunes, 24 de octubre de 2011

Mi amigo Mickey Mouse

Últimamente, el señor candidato a la presidencia del gobierno en las próximas elecciones generales, del partido socialista, para más señas, se me antoja con un extraño parecido a un ratón doméstico muy famoso, y conocido por todos.
No lo digo sólo por las orejas y la ausencia de pelo, sino por sus formas y maneras en el estrado al que se sube con tanta asiduidad.
Antes, en el escaño, cuando ejercía de Ministro, estaba siempre como más enfadado. El rictus era más del tío Gilito. Pero ahora, bien porque el puesto le gusta más, bien porque es marketing, bien porque es de la escuela de María Guerrero, lo cierto es que parece mucho más adorable, y está en plan:
- ¡Qué tal mis queridos amiguitos, hooooolaaaaaa......!
Y le encanta demostrar lo humano que es y la cantidad de emociones a flor de piel que tiene e incluso derramar alguna lagrimilla si la ocasión lo requiere, que eso queda muy bien entre el público femenino, que preferimos mucho más a un ratoncillo tierno, que a una humano sin sentimientos.
Lo mismo le vemos de capitán de barco, silbando una cancioncilla, como antaño hacía Mickey en sus comienzos, que se convierte en director de orquesta, y lidia con el viento y los imponderables sin perder el ritmo.
Todo sea por dejar claro que el jefe es él.
Pero como cuando estaba de aprendiz no se aplicó en demasía, podría pasarle que ahora, al ir de mago supremo, las escobas y los cubos de agua se le descontrolaran un poco y armara un pequeño lío en el castillo.
De vez en cuando se saca de la manga una "Mickey herramienta" que parece muy chula así de pronto, pero que al final se desinfla, como no, y no termina sirviendo para nada.
Además si esa herramienta fuera buena de verdad, ya la podía haber usado cuando estaba trabajando y no ahora, que está de promo de la nueva peli, no?
El problema, señor Mickey , es que por mucho que se vista de Robin Hood , sigue usted siendo un ratón, y además le tenemos muy visto.
No obstante, he de advertirle que la fama es efímera, y que aunque nuestro adorable ratón, siempre será famoso, y nos acordaremos mucho de él, está, todo hay que decirlo, un poco pasadillo, y hoy por hoy, con la que está cayendo, quizá nos fuera mejor si en vez de vestir a Mr. Mouse de SuperRatón llamáramos directamente a Spiderman, que al menos se puede subir por las paredes sin cuerda, o a Batman, que es millonario e igual podemos hacer negocios.
Nos van más los super héroes, qué le vamos a hacer, que los ratones bajitos y de voz chillona, o al menos nos dan más confianza, que ya es mucho, y además el tema Disney está ya un poco trilladillo.
No le parece?

De cualquier modo, he de felicitarle, por intentarlo. Ha escogido usted a uno de los mejores personajes, y está claro que la casa de Mickey Mouse se ha llenado de amiguitos, como Donald Blanco, Daisy Chacón, Minnie Valenciano, Goofy Zapatero y por supuesto Doodels González, que le están ayudando mucho. Pero, por favor, tenga usted cuidado Mickey, que los amigos no son "per sempre", aunque lo diga la canción, y arrieros somos y en el camino nos encontraremos.
Capire?

                                   

lunes, 17 de octubre de 2011

Y yo con estos pelos....

Las peluquerías son sitios peligrosísimos.
Para empezar, el que manda tiene siempre unas tijeras en la mano, con lo cual manda y mucho, porque no hay quien le lleve la contraria.
Por eso pasa lo que pasa.
En realidad, las personas que van a la pelu, pueden ser de varios tipos:
-Que sepan exactamente lo que se quieren hacer
-Que sepan exactamente lo que NO quieren que les hagan
- No saben, no contestan, consecuencia: la cagan
Yo soy más bien del segundo grupo, con aspiraciones de ser del primero, pero al final termino, por mi asquerosa buena educación, siendo del tercero.
Y eso es un drama señores¡¡¡ Porque una se pone en las manos de un profesional, para que el susodicho profesional haga un buen trabajo, y si por confiada te dejan como Marge Simpson, pues tenemos que ser capaces de protestar.
Os lo comento porque me estoy acordando de una boda que tuve hace algún tiempo, cuando aún creía que si una va a la pelu es para mejorar, y me fui con mi hermana a peinarme.
Teníamos hora, pero estuvimos esperando mogollón.
Cuando por fin nos atendieron cada una dijo lo que nos queríamos hacer.
Yo dije: - Quiero un semi recogido bajo, en la nuca
A lo que el peluquero, que por cierto era como el de Modern Talking, me contestó:
- De eso nada, eso es una ñoñez¡¡¡
¿¿¿¿¿¿??????
-Y a usted que coño le importa si soy una ñoña? Si tú llevas el pelo como Kylie Minogue cuando empezó a cantar¡¡¡
Eso es lo que debería haberle dicho, pero mi respuesta fue:
- Hummm, uffff, no sé......pues...lo que te parezca...
Mi hermana dijo:
-Yo quiero el pelo ondulado, con rizo natural
Y el peluquero contestó:
- A lo años ochenta no?
¿¿¿¿¿??????
- Pero qué te pasa a tí con los años ochenta? Como me pongas como el de "Europe" te denuncio¡¡¡
Eso es lo que debería haber dicho mi hermana, pero su respuesta fue:
-Hummm,ufff, no se..... pues..lo que te parezca..

Craso error, señoras....más bien enorme error.
Las dos hermanitas, que se gastan un genio de mil demonios para otras cosas, fuimos incapaces de mandar al peluquero de la "Movida" a la porra y salir corriendo de allí, y en vez de eso nos dejamos manipular por el "Manos tijeras" y claro, pasó lo que pasó.
Por lo menos cambió de década y no salimos ochenteras, pero yo era clavadita a Amy Winehouse y mi hermana salió cantando: ¡ Bulería, bulería¡ O sea Bisbal en todo su esplendor.

Al llegar a casa la suerte ya estaba echada. No teníamos tiempo para deshacer el desaguisado, así que yo aplasté el nido de abeja que llevaba en todo lo alto, para que no se me engancharan las moscas allí y disimulé un poco el estropicio, y mi hermana como es muy guapa, se subió a los taconazos y con humor se fue al la boda como ricitos de oro.

Mi pregunta, y por supuesto la de nuestros respectivos maridos es : ¿Por qué no le habéis dicho que no os gusta nada? ¿Por qué os dejáis hacer algo que no es lo que queríais?
Pues no lo sabemos. Esa es la verdad
Es increible, pero cierto, que una novia, que se empeña en controlar hasta el más mínimo detalle de su boda, sea capaz  de dejar que le planten un moño, que no le pega absolutamente nada, porque jamás lleva el pelo recogido, además pagando un precio astronómico por ello.
Nadie llevaría un vestido carísimo y a la vez horroroso a su boda, ni a la boda de nadie, pero somo capaces de dejar que nos disfracen, y no abrimos la boca para protestar.
¿Por qué? Ni idea.
Igual nos da corte ser unas mandonas ante un profesional y lo mismo que no le corregimos al médico, tampoco lo hacemos con el peluquero....
O sentadas en esas sillas delante del espejo nos vemos tan poca cosa que no nos atrevemos a opinar...
O quizá simplemente sea que somos gilipollas y que tenemos lo que nos merecemos, por no saber hacernos valer.
Pero la verdad es que estamos acostumbradas a ver en la tele a señoras horrorosas que siempre salen estupendamente peinadas, o las que ya son estupendas de por sí, pues salen todavía mejor, y podrá no gustarnos un peinado o podremos decir: - Eso yo no lo llevaría nunca, pero la persona que lo lleva está siempre la mar de favorecida.
Entonces... ¿será que somos unas gafes y siempre vamos a dar con el peluquero trasnochado que se quedó en Operación Triunfo Uno y no sabe peinar nada que no haya salido ahí?
¿O es que si no vamos a la super peluquería de a 50€ el mechón no es posible salir decentemente a la calle?
No crean señores y señoras que esto me ha pasado sólo una vez.
No señor ,no.
Lo cierto es que muchas veces la culpa ha sido también mía.
Porque yo de joven quería tener el pelo de Bon Jovi  y eso es difícil de pedir, y más de que te lo concedan.
Una vez incluso les llevé una foto de una actriz estupenda que hacía una serie de abogados, pero la verdad es que no me lo hicieron igual. Bueno, ni parecido tampoco.
La última vez que lo intenté (lo juro por Snoopy), le dije a la chica que me iba a peinar:
- Hazme el rizo vivo, que quede natural ( yo también qué cosas pido)
Y cuando terminó, la señora de al lado me dijo:
- Pues sí que estás natural, como si vinieras de la playa.
Sí, no te jode, después de una galerna.
Y que debía hacer en ese momento. ¿Matar a la practicanta que llevaba tres cuartos de hora con el difusor?
Si la culpa es mía por innovadora social¡¡¡
En fin, creo que voy a hacer un curso de esos por fascículos de peluquería, así en el próximo bautizo, boda o comunión, no le podré echar la culpa a nadie por parecer Mónica Naranjo cuando yo pedí Gisele Bundchen.

Que...por cierto...a qué pelu irá?

                                     
                            Pues ese día sí que me dejaron mona......            

miércoles, 5 de octubre de 2011

LA BODA

El otro día tuve una boda.
LA BODA
Era una de esas bodas que te hacen especial ilusión porque son unos amigos a los que quieres mucho, a los que la vida trató mal, y que el destino ha dado una segunda oportunidad, y ellos, que son valientes, se han lanzado a vivir ese nuevo chance y como se lo merecen van a ser felices, y comerán perdices, fijo, y escabechadas que son mejores.
Yo, como cualquier mujer invitada a una boda, me curré con esmero los preparativos y tenía con mucha antelación previsto el vestido, los complementos y of course, los zapatos, que estuve un mes usándolos para pasar la aspiradora, a lo Freddy Mercury, para ablandarlos, cosa que, os advierto, no funciona en absoluto.
Me hice la manicura, pedicura y bigotuda y tenía como no, el pelo perfecto.
Lo que no tenía previsto, claro está, es el grano que me salió la noche anterior en la mejilla.
En realidad no era un grano. Era EL GRANO, por antonomasia, el indestructible, irreducible, inconmensurable y de ninguna manera disimulable.
Así que presa del pánico me pasé la noche entera luchando contra los elementos, hasta que bien entrada la madrugada me dí por vencida.
El día de la boda, me vestí con mi vestido perfecto, mis uñas perfectas, mis complementos perfectos, y dudé mucho si ponerme la flor, en vez de en el pelo, en el papo, para disimular al intruso que seguía allí, impertérrito, pero al final opté por bajarme el escote, para así intentar desviar las miradas a lugares más interesantes.
No sé si lo logré, pero decidí no pensar más en el asunto ( hasta que mi padre nada más verme me lo recordó, qué oportuno) y centrarme en pasármelo bien, que era a lo que había ido.
En la puerta de la iglesia todo eran nervios. Sobre todo una señorita que daba órdenes a diestro  y siniestro, como una pila automática, y que era la hermana de la novia. A la pobre le habían encargado que todo el mundo estuviera dentro cuando llegara la novia, y no sé si llevaba pinganillo, pero de repente le debieron avisar que se acercaba, y se puso a dar voces:
-Todos dentroooo¡¡ Inmediatamenteeee¡¡ A la iglesiaaaa¡¡¡ yaaaaa¡¡¡¡
Como para no hacerla caso. Todos corrimos dentro del templo y esperamos a que apareciera la flamante novia.
Estaba realmente flamante, moderna y preciosa, y su padre, nervioso también, como la hija mayor, ( la de las órdenes) puso el turbo y cruzó el pasillo como una "exclamación".
El novio sudaba profusamente y tenía cara de:
- Qué guapa está mi chica, y
- en Las Vegas todo hubiera sido mucho más sencillo, además de:
- Que acabe pronto que necesito un txakolí.....
El cura, todo hay que decirlo, se portó, y además de ser suficientemente breve, sin llegar al teletexto, nos permitió estar casi todo el rato sentados, en honor a los juanetes de las señoras encaramadas a sus zapatronchos, así que la ceremonia se terció bonita y agradable.
A la salida allí estaba de nuevo la señorita de las órdenes dirigiendo al personal:
- Poneros todos a este ladoooo, el arroz hacia la derechaaaaa, no allí nooooo, que están los bailarinessssss y se van a abrir la cabeza como se resbalennnnnnn¡¡¡¡¡¡¡
Y tenía razón, porque esperando a los novios estaban unos amigos de la pareja, también nerviosos a morir y a su vez sudando en demasía, que como regalo le habían preparado unos bailes típicos regionales, con su txistu y tamboril incluido.
Lo curioso del tema es que no eran bailarines ni txistularis en absoluto, así que tuvo mucho mérito que se marcaran un aurresku o similar y que encima lo hicieron muy bien ( y no se partieron la crisma porque somos muy obedientes y el arroz lo lanzamos hacia el otro lado)
El novio soltó alguna lagrimita, no sé si por la vergüenza ajena o porque realmente no se lo esperaba, y en serio, de verdad, fue muy bonito.
A continuación llegó el cóctel, estupendo y en cantidad suficiente para no llegar a la comida con problemas de espacio, y el tema fotos con los amigos, parientes, y demás especies, en donde la hermana ejerció nuevamente y en la que los novios aguantaron estoicamente unas veinticinco mil fotos con la misma cara, sonriente y feliz, que no delataba en ningún momento que en realidad estaban pensando:
- ¿ Por qué nos nos habremos ido a Las Vegas?
El banquete fue apoteósico, en cantidad, calidad y en el tiempo, porque estuvimos comiendo unas cuatro horas, sin solución de continuidad.
Las mujeres, entre plato y plato nos ausentábamos para ir al baño y acicalarnos y soltar algún juramento en hebreo por el dolor de pies, a esas horas ya insoportable, así que a las siete de la tarde aún estábamos de buen ver. Pero los hombres, que no se mueven de la mesa ( si no es para fumar) ni para hacer un pis en tres horas, entre plato y plato le daban al vino y casi todos acabaron con la corbata a lo Rambo y un equilibrio lamentable ( que no comprobaron hasta incorporarse para el baile).

¡Ah¡ ¡el baile¡
Los señores que se habían quitado la chaqueta estaban asados de calor y los que no se la habían quitado estaban a punto de una lipotimia. Y los que se la quitaron en ese momento, para no desmayarse, comprobaron que la camisa era ya transparente y que casi era mejor la opción de la lipotimia.
Las señoras, de pronto, se redujeron todas en un palmo, porque los tacones de vértigo se convirtieron en taconucos, más acordes a la estatura real de las damas y al nivel del pedo que llevaban a esas horas.
He de agradecer, muy profundamente, la ausencia de Paquito el Chocolatero en el repertorio del baile, así como de el de Booooooombaaaaa, que me ponen de los nervios.
Así todo fue divertido comprobar como algunos bailan igual el " Pili ganará" que el "Follow de lider" que "Danza Curulo" y cómo por la noche todos los gatos son pardos y no hay nada más divertido que pasar un rato con tu amigo el Gintonic y en compañía de buena gente.
Incluida la super hermana de la novia, que ya relajada y sin obligaciones, se lo pasó pipa porque es una bailonga oficial.
Después del baile, había otra fiesta en otro sitio, para los valientes que aún no hubieran perdido el conocimiento y que querían un fin de fiesta como Dios manda, cantando a gritos "Melancolía" de Camilo Sexto. Las cosas o se hacen bien o no se hacen.
Y así fue. Los hombres comenzaron a hacer exaltación de la amistad, tanto con los amigos como con los completamente desconocidos, dándose palmadas en el pecho y señalando al otro con cara de :
-Te quiero tío
- Me too¡¡¡
Y las mujeres, a la altura del betún, porque estábamos ya en chanclas y con la pestaña postiza a la  remanguillé, y demasiado cansadas para retocar nada de nada.

Así, a las tantas de la madrugada, con los novios aguantando heroicamente y las fuerzas al límite, terminó una jornada memorable, inolvidable y para enmarcar en un rincón del alma, para que cuando las penas nos acechen sacar su recuerdo y decirnos a nosotros mismos:
-Eh¡ yo estuve allí¡¡

Gracias Itxaro y Joxean.
Fue, sencillamente.............LA BODA

                                                     

miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL Castigo

Os voy a contar una curiosa historia.
La escuché el otro día en el telediario, pero no era una de esas historias frikis de relleno, sino que venía avalada por un informe de la ONU y de UNICEF.
Resulta que había dos aldeas en Filipinas enfrentadas desde hace décadas por lo de siempre, los lindes de sus territorios.
El enfrentamiento había llegado a tal punto que a pesar de no tener apenas qué comer, los hombres de las aldeas habían logrado conseguir armas de fuego, y la cosas iba ya de tiros y muertos por las carreteras.
Las dos aldeas tenían comercio de telas, negocio a cargo de mujeres que tenían que pasar de un pueblo a otro, andando por un camino de mala muerte, con fardos enormes de tela para tejer, o teñir y luego poder vender.
Pero el comercio estaba parado, porque ya les habían limpiado el forro a varios en los caminos y el tema era peligroso de verdad.
De modo que las mujeres de las aldeas suplicaron a los hombres que,( of course) son los que forman parte de los consejos de sabios y los que deciden absolutamente todo, dejaran por favor de pegarse tiros y solucionaran el conflicto.
Pero nada, claro. Los hombres, para variar fueron incapaces de ponerse de acuerdo.
Entonces las mujeres de ambas aldeas ( con ayuda de los emisarios de UNICEF, que eran los únicos a los que no se freía a tiros) se pusieron de acuerdo para castigar a sus hombres sin sexo hasta que el problema se solucionara.
Es coña, diréis. Pues no, os lo juro, la pura verdad.
Lo acojonante del asunto es que en una semana los hombres de las dos aldeas, se sentaron a dialogar, llegaron a un armisticio y se acabó el conflicto.
¿A que mola la historia?
Lo curioso es que según la ONU no es la primera vez que un castigo así soluciona un problema similar. Por lo visto hace años en Colombia también se hizo, y los hombres en este caso eran narcos, que dan como más miedo.

Yo...lo siento de verdad, chicos, pero es que me lo ponéis a huevo...

¿Cómo es posible, que unos seres tan patéticos, primitivos, simples, con espíritu de golosina y tan poquísima inteligencia sean los que mandan en el mundo?
¡¡¡¡¡¡¡Y no me refiero a los pobres aldeanos filipinos, ni a los chutados de los narcos, sino al género masculino en general¡¡¡¡¡¡¡¡¡
¿ Dónde, en qué siglo, en qué cultura y en qué sociedad, perdimos las mujeres el norte, de manera que permitimos que unos seres tan fácilmente sobornables, tan viles gusanos, nos dominaran y nos tocaran las narices para siempre jamás?
Y lo que es más importante... ¿ Por qué coño no recuperamos el poder, a la vista de que es tan fácil y con la total prueba de que el mundo va como va por su culpa?

Ánimo chicas, está chupao... sólo hay que dejar al Trichet a dos velas una semana y fijo que baja los tipos de interés y el euribor al 0,01, o al Strauss Kahn le nombramos jefe del FMI y luego le dejamos sin sexo hasta que le condone la deuda a Grecia, a la famosa prima de riesgo se la cepille, y el déficit sea cero en toda Europa. Este no duraba ni una semana,en dos días estaba todo solucionado.
En Oriente próximo la cosa iba a estar más jodida, porque con Netanyahu sí funcionaría por muy judío que sea, pero el del mantel en la cabeza, fijo que tiene varias mujeres y si no le "cumplen" las cambia de un plumazo y nos fastifia el plan.
Pero siempre nos quedará Michele, que podía hacer presión a Obama y en tres días teníamos nación Palestina y encima Israel tan contenta y organizando Eurovisión en la franja de Cisjordania.

He de reconocer, que el chantaje sexual es más viejo que el cha-cha-chá, y que todas, y yo la primera, lo hemos utilizado en ocasiones, para lograr nuestros propósitos.
Pero como las mujeres somos más listas que los hombres, lo que hacemos es una promesa de huelga a la japonesa, y prometemos una noche de pasión, a cambio de un abrigo carísimo, como si la noche no nos apeteciera también a nosotras y no la fuéramos a tener de todos modos.
Pero como cuela......

Pobres....en el fondo me dan pena, pero creo muy sinceramente que Robin Rubalcaba de los bosques, El Cid Mariano Campeador y Sancho Zapatero Panza merececían un escarmiento en toda regla, a ver si así se ponían las pilas y solucionaban algo, para variar.
Posiblemente el sexo sea lo único en lo que no les critiquen, pero no por falta de ganas, sino porque las mujeres somos unas santas..........


Y ellos ................................medio bobos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La Testosterona

Hace unos días, ha salido un nuevo estudio científico, de esos que no sabes cómo porras han conseguido que alguien se lo subvencione, y el estudio en sí daba como resultado que los hombres que cuidan de sus hijos más de tres horas al día ( o sea, los cuatro pobres que están en el parque con cara de desesperados) sufren un descenso en la testosterona del 25%.

Me vais a perdonar, pero esto se merece un enorme: MANDA COJONES¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Es decir, que ahora resulta, que las mujeres, que durante cienes y cienes de años hemos sido machacadas, en algunos casos literalmente, por los hombres, porque no nos apetecía la coyunda todos los días, resulta que teníamos una explicación científica que demostraba que nuestra libido estaba por los suelos.

O sea, que no nos dolía la cabeza de mentiras, bueno sí, pero era porque no podíamos explicar, hasta hoy, que el hecho de estar todo el día con nuestro hijos agota más que hacer la maratón de New York, y que por eso, no teníamos fuerzas para hacer el amor durante horas, a costa del sueño reparador que es lo único que anhelábamos por las noches.

Lo que más me fastidia del asunto, es que los hombres, para explicar las debilidades humanas, siempre recurren a estudios científicos, como si así fueran los pobres menos culpables, en el caso de que hubiera que buscar culpables a todo.
Lo digo porque hace unos años, salió otro estudio que explicaba que el alelo nº no sé cuanto de los genes masculinos era el culpable de su más que habitual tendencia a poner los cuernos a sus señoras.
Y digo yo: ¿No hay nada más importante en el mundo que investigar? Por ejemplo la estupidez manifiesta de nuestros gobernantes, o las fluctuaciones mundiales de la bolsa. Seguro que hay alguna explicación científica también para eso.
Lo que demuestra también este estudio es que hay un porcentaje pequeñísimo de hombres que concilian con sus mujeres el cuidado de sus hijos, aunque eso ya lo sabíamos todas de sobra.
Y no sólo porque el número de padres en el parque solos con sus niños un martes de febrero es ínfimo, sino porque los hombres nos siguen persiguiendo day by day como posesos para hacer el amor y no entienden y además se mosquean cuando nosotras no podemos con la vida y declinamos amablemente la oferta. Lo que es clara muestra de que su testosterona no ha descendido ni un ápice.

Así que... señores míos y nuestros:
Por favor. Sed más comprensivos. Pero si no podéis serlo tenéis dos opciones:
O bien seguís persiguiéndonos por si en algún momento cedemos, que es probable.
U os ponéis a cuidar a los niños y como también vosotros tendréis menos ganas, no os parecerá que nosotras somos unas estrechas.

Creo que el próximo estudio que se va a publicar sobre los hombres demostrará cómo las hormonas y no ellos son los culpables de que la tapa del water se quede siempre levantada, no sepan hacer la cama, no encuentren jamás las toallas limpias y se suenen los mocos en la ducha como si fueran la corneta del regimiento. Quizá así las mujeres podamos ser más comprensivas al saber que no lo hacen a posta, sino que es un problema de nacimiento.

En fin...mientras haya alguien que lo subvencione...todo sea por la ciencia¡

                               
                                                          ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Toma testoterona !!!!!!!!!

viernes, 22 de julio de 2011

La toilet

Los hombres se quejan muy a menudo, de que las mujeres vamos en comandita al cuarto de baño de los bares principalmente, y es completamente cierto que así lo hacemos, aunque no estoy en absoluto de acuerdo con que ellos deban criticar esa conducta.
Primero: Porque salvo que vayamos en tropel a meternos en el de los chicos (cosa que sólo hacemos en caso de extrema necesidad y/o urgencia, ya que los baños de los chicos nos dan más asco incluso que la mayoría de los de las chicas), no sé en qué les repercute a ellos que vayamos de tres en tres.
Vale, si un tío está con tres mujeres y le dejan solo para ir todas al baño, pues sí, es como de mala educación, pero eso no es que suceda normalmente.
Segundo: Porque los hombres no conocen nuestras más íntimas razones para hacerlo, y como siempre no preguntan, no vaya a ser que tengamos razón y eso les fastidia mucho.
Por ello, y en aras a la normalización entre las relaciones chico-chica, voy a intentar explicar por qué las mujeres vamos en grupos de a dos o más a la toilet.
Como siempre, la experiencia es la madre de todas las ciencias, así que contaré en primera persona mi terrible visión del asunto.
Hace muchos años, mis amigos y yo solíamos ir a un pub ( que no bar) en Laredo, a tomar unas copillas y bailar un rato. Digo pub, porque tenía luces bajas y focos de colores, música del momento, una mini pista de baile y no se tomaban cafés, ni cañas, sino copazos.
Además no había nadie hasta la una de la madrugada.
El pub en cuestión era agradable y lo pasábamos bien.
El baño era otra cuestión. Era, realmente, tremebundo.
Para empezar, y aunque parezca extraño, es más habitual de lo que debería, no tenía pestillo. Así que una debía calcular la distancia hasta la puerta y estirar el brazo, mientras orinabas. Pero la cuestión era que el baño era largo y estrecho, y las bracicortis como yo, no llegábamos ni pa atrás a la puerta, con lo que manteníamos la mano, con el dedo índice lo más estirado posible, a cierta distancia de la puerta, suficiente para que se abriera un poco y avisar a la intrusa de que estaba ocupado.
El siguiente problema, no por ello menos importante, era que no había water.
¿Cómooooorrrrrrr? Diréis. Pues sí, cierto.
Tenía una especie de plato de ducha con un agujero en medio y dos huellas a los lados donde se suponía que debías posar los pies, pero que por supuesto yo no ponía ni de coña, porque como podréis imaginar, la puntería con tres copas, de la mayoría de las usuarias era bastante pobre, así que tenías que abrir las piernas unos treinta centímetros más, y rezar por encajar el chorrito en el agujero, si no querías salpicarte hasta las cejas ( siento ser tan gráfica, pero es lo que hay).
En invierno con botas, no parecía tan terrible, pero en verano con sandalias era mucho peor, y las alpargatas estaban totalmente prohibidas.
La cuestión era que, al abrir más las piernas, tu base de sustentación era mayor, pero tu brazo se quedaba a más distancia de la puerta, por lo que si alguna intentaba abrirla con un poco de ímpetu, la posibilidad de caerte al plato de ducha, y por ende, tener que amputarte de la cintura para abajo era muy alta.
Los problemas no acababan ahí. No señor.
Tampoco había una percha donde colgar el bolso o el abrigo, por lo que el bolso se ponía colgado del cuello, balanceándose adelante y atrás, y el abrigo, como no podías quitártelo, te lo subías por encima de la cabeza.
Imaginen el cuadro.
Además, por supuesto, al bajarse los pantalones, no podíamos permitir de ninguna manera que la pernera tocara el suelo, porque corría el riesgo de desintegrarse, así que primero nos remangábamos los pantalones hasta la rodilla y luego nos bajábamos las braguitas hasta medio muslo, e intentábamos con una mano sujetar la ropa y con la otra sujetarnos a la pared para no caernos ( ya hemos dicho que eso era muy grave).
A todo esto, lo de que hubiera papel, incluso hoy en día es una quimera, en aquella época más, así que tenías que intentar sacar un "kleenex" del bolso sin que se cayera el monedero al charco ( no, por favor, eso sería una catástrofe), limpiarte a ojo, porque entre la postura, el bolso colgando y el abrigo por la cabeza, tu ángulo de visión estaba un poquitín comprometido, y finalmente decidir qué hacías con el papelito.
Y esa era una decisión importante. Si lo echabas al agujero, las posiblilidades de que al tirar de la cadena (literalmente, que colgaba del techo) el plato se inundara y tuvieras que salir nadando del baño eran más que ciertas, pero si no había papelera o contenedor para los tampax (que en esas condiciones de baño era lo más normal) tenías que guardarte el "kleenex" mojado y tirarlo más tarde.
A estas alturas de la película, ya todo te daba igual. Habías conseguido hacer pis y un papelillo mojado era lo menos importante.
El lavabo, o no existía o no tenía agua, y si la tenía, of course, no había para secarse...pero qué más daba ya?
No habías logrado tu objetivo? Pues eso.
Todo esto sucedía si sólo quería hacer pis. Porque si tus necesidades eran mayores o debías cambiarte el tampón, entonces era misión imposible. Mejor irse a otro bar, indiscutiblemente.

¿Ven, señores, por qué las mujeres tenemos que ir acompañadas a la toilet?
¿Se dan cuenta ahora, de que una o dos personas de ayuda se hacen imprescindibles para pasar este trance y salir indemnes?
Y, sean sinceros ¿ No les damos una pena horrible por tener que pasar por estas espantosas situaciones, cuando los hombres pueden ir a baño sin soltar la copa?
Espero y deseo, que a partir de ahora, no vuelvan a mirarnos mal cuando vayamos en grupo a retrete, sino que nos aplaudan por ser tan valientes.
¿ o no?


Este sí que me mola, con todo lo necesario para que sea agradable, no un sufrimiento.

martes, 19 de julio de 2011

Mentirosos ambientales

Así según el título, alguno puede pensar que lo que voy a hacer es criticar a esos verdes que tras encadenarse a un barco para que no salga a cazar ballenas, se comen un buen chuletón, o a esos otros que embadurnados de kepchup para protestar por el uso de pieles, se despelotan llevando tan sólo unas zapatillas de marca que unos pobres niños chinos hacinados en un cubículo inmundo han cosido para ellos.
Pero no, no va de esos. Quizá algún día vaya, y posiblemente necesitaré un blog más grande para que me entre todo lo que me sale decirles, pero hoy no.

Hoy va de los meteorológicos.
Es posible que llamarles mentirosos sea inadecuado, porque no puedo creer que sabiendo que no es cierto, nos lo cuenten con tanta cara, pero es que una al final, no sabe qué pensar.
Debería mejor decir que no tienen ni idea?
Que les han dado el título en una tómbola?
Que es imposible saber, con la tecnología que hay ahora, el tiempo que va a hacer mañana?
Y si es así... por qué hay programas, en todas las cadenas, de radio y/o televisión que lo "pre-dicen"?

Es que, señores, yo puedo entender, que de hoy al finde, hay variaciones, y que el viento traiga nubes, que no estaban previstas o que se las lleve, cuando parecía que iba a llover...
Pero es que últimamente no aciertan ni el tiempo que está haciendo ahora mismo¡¡¡¡¡
Es que acaso no tienen teléfonos para corroborar lo que dicen?
Fotos les envían de todas partes, pero desde que las reciben, hasta que las emiten, igual han pasado tres horas y en zonas como el norte de España, por ejemplo, las cosas pueden haber variado bastante.
(dícese, de un día cojonudo de playa, a una galerna de tres pares de pelotas)
En serio, no es broma, que una ya está pelín harta de mojarse cuando debía sudar, y sudar cuando prometieron mojarse.

Estaba yo ayer pendiente de la radio, porque tenía un evento por la tarde y me interesaba saber qué tiempo me esperaba.
Mientras la locutora decía que el día era del todo desapacible, en mi casa hacía sol, y mientras según ella no íbamos a pasar de 19º, en mi terraza, a la sombra, hacía 21º.
Aún así, una que es muy crédula, siguió oyendo el parte de la radio mientras buscaba en internet.
Busqué en The Weather Chanel, la Agencia Española de Meteorología, Euskalmet, y hasta en una página del señor Maldonado, que trabajó mil años dando el tiempo en la uno.
En cada página decían una cosa, hasta con cinco grados de diferencia, nubes, sol y rayos, y frustada y cabreada, decidí hacer caso a la radio, que era local, y que me parecía que podía fallar menos.
Una pregunta que me hice, fue porqué se empeñan en darnos la temperatura del aeropuerto de las ciudades, en vez de la del centro de la capital, cuando siempre, e irremediablemente, la diferencia entre ambos lugares es siempre de al menos tres grados¡
¡En el aeropuerto no está uno nunca en la calle, sino dentro!¡ Así que como no sea el que trabaja en la pista, con la corriente de allí en medio, nadie más va a poder comprobar nunca cual es la temperatura que hace realmente¡¡¡
¿Tan difícil es poner un termómetro en la Plaza Mayor, por ejemplo?
No lo entiendo.
Bueno. Después de comprobar que la señorita de la radio insistía en que hacía malísimo, llegué a pensar, que quizá mi casa era un microclima y me vestí consecuentemente; o sea, con mi manguita larga y mi rebequita y mi paraguas plegable en el bolso, of course.
Me dispuse a ir hasta el metro, y una vez más me dí cuenta de que mi casa está en un valle, y cualquiera que sea el lugar al que me dirija, voy cuesta arriba.
¿Y a mí que me importa? Me diréis, pues sí, sí que importa, porque llegué al metro ( que aunque parezca incongruente está hacia arriba) con una sudada del calibre de Camacho en un mal partido.
El ronchón empezaba ya a salirse de los márgenes establecidos, y amenazaba con hacerse visible para el común de los mortales y por la espalda me caían unos churretones como la fuente de Cacho.
Respiré hondo y me autosugestioné: va a hacer frío....y va a llover....tranqui que esto se pasa enseguida y luego, cuando te pongas la rebequita y tus amigas no tengan, te alegrarás.....
Me metí en el metro, y ¡oh, my god! ¡¡¡no había aire acondicionado¡¡¡¡
Normalmente el metro es el primer sitio donde te acuerdas de la chaqueta, porque hace frío de verdad y lo de ahorrar energía como que no lo tienen muy asumido, pero ese día debían estar de pruebas o algo porque hacía un calor.....
Murphy se cebaba conmigo.
Saqué el abanico y empecé a darle con "fruición", mirando de soslayo a los que estaban sentados por si alguien amablemente me ofrecía el asiento antes de que me desmayara.
Pero debía de tener yo muy buen aspecto, porque nadie me dijo nada y al final opté por sentarme en uno de esos asientos abatibles al lado de las puertas, donde uno no debe sentarse si hay gente de pié.
Pero me daba igual, de verdad, estaba pasando un mal rato que te cagas y a pesar de que el abanico le levantaba el flequillo al chaval de mi lado, a mí me parecía que me faltaba el aire...
Llegué a mi estación con mi último aliento y salí casi corriendo esperando algo de fresco, cuando ví el panel informativo, que no estaba al sol y marcaba unos estupendos 28º, con cien mil de humedad...
Creí morir, y si la locutora de la radio hubiese estado por allí, lo habría creído también, pero porque yo misma con mis sobacos sudados la hubiera matado¡¡¡
Durante toda la tarde que duró mi evento, el bochorno fue verdaderamente inaudito y tuve que ir varias veces al baño a echarme agua en la nuca e intentar ( sin éxito, por supuesto) secarme la blusa sudada con el secador de manos de la pared, rezando para que el desodorante no me abandonada también y mi glamour terminara a la altura del betún.

Finalmente llovió. A las doce horas, cuando ya estaba en la cama, y mientras oía la lluvia pensé que la próxima vez, aunque sea enero, iré en pelotas, con una gasa para ponerme por los hombros si refresca y listo.
Y si me cojo una pulmonía, pues ya tendré algo en común con las modelos y presentadoras de la tele, que pasan olímpicamente de los meteorólogos y siempre van en "tirantas".
Caiga quien caiga y lo que caiga.
No es que fuera a cantar nada si llovía, pero lo prometido es deuda.......

martes, 5 de julio de 2011

La Playita

Este fin de semana, por fin he ido a la playa con todas las de la ley. O sea, en plan verano, y a pasar tantas horas como mi cuerpo aguante. Que en honor a la verdad, debo de estar haciéndome mayor, porque antes era capaz de estar veinticinco horas sin moverme, vuelta y vuelta, como un pollo, y ahora al rato ya me duele todo y no puedo con la caló, el sudó, y las "loricas" de los pié.
Además me las ingenié, para que mi negativa a ir con toda la family ( marido, hijos y suegros) a pasar, esta vez de verdad, veinticinco horas en la ría pescando, no pareciera en realidad una negativa, sino un favor que les hacía yo, que soy super maja, en dejarles ir solos a sus anchas, a pescar, en vez de ir conmigo a tomar el sol.
Y es que lo siento, pero la perspectiva de pasarme todo el día al sol en el fango, con las chanclas puestas, porque si no se te ponen los pieses más negros que si bailaras claqué en chapapote, mientras ves, sin participar, cómo tus hijos sacan gusanos del barro, para pescar unos pececillos incomibles y unos cangrejos que meterán en una bolsa de plástico que se moverá sola ( qué dentera, por favor ),en tu cesto monísimo de la playa, pues lo cierto es que no me sulibeya, nada.
Entiendo que por supuesto el que lo ha hecho toda la vida esté encantado con el plan, y debe ser genético, porque mis hijos están entusiasmados y se pasan horas y horas con la caña, pero yo soy más del Sardinero, de playa urbana que se dice, de heladito y revista.
La que se ha mimetizado con el entorno, y tampoco le pega nada es mi suegra, que siempre va arregladísima a todas partes, incluida la ría fangosa, con sus uñas pintadas, sus chanclas de lujo, y su vestido de Betty Misiego, pero, curiosamente, le gusta mucho y disfruta viendo a toda la familia reunida en tan afanosa convivencia.
Además, mi suegra, como todas las señoras de cierta edad y envergadura, ha desarrollado la imposible habilidad, de poder estar sentada, a lo silla turca, diez horas, sin apoyar la espalda ni las manos, cosa que el resto de los mortales no podemos igualar de ninguna manera, porque en dos minutos tienes ya los riñones al Jerez, y se te han dormido las piernas, que habías cruzado para dar algo más de estabilidad a tu inconcreta postura.
Otro tema que yo no puedo superar es la comida. Yo debo ser muy simple, pero a mí a la playa me gusta llevar un bocata o fruta, y ya comeré más tarde en casa si tengo hambre.
Pero no todos somos iguales, y hay gente que adora el tema tartera. Y yo no puedo soportarlo.
Eso de intentar comerte un filete empanado, más seco que la mojama, en un plato de plástico apoyado sobre tus rodillas, con un cuchillo que parece del set de comiditas de las Barriguitas  (o sea, que no corta, vamos), es superior a mis fuerzas. Y cuando estás a punto de coger el maldito filete con las dos manos y comértelo como en la edad media, te ofrecen unos pimientitos fritos, con su aceitito, y lo que es peor, sobre un triángulo de tortilla de patata que se balancea peligrosamente sobre una rebanada de pan, manifiestamente más pequeña que el trozo de tortilla, lo que significa, que se te va a caer, quieras o no.
No puedo, lo siento, es incomodísimo. Por lo que al final opto por no comer nada, con el pretexto de no tener hambre, que es, por supuesto, mentira. O piensas en comer algo de fruta, que es en realidad lo que te apetece. Entonces te sacan el melón, entero, y el famoso cuchillo de las Barriguitas, y decides que ya comerás en casa.
Y todo esto amenizado, con su vinito, o si estás en Andalucía con su rebujito, que sólo de mentarlo ya te marea.
De verdad, repito, que los que lo han hecho siempre así, no entenderán que una pija antipática se vaya con un bocadillín a la playa, pero que conste, que esta pija lo ha intentado, y que ha comido hasta chicharrones en la playa, bajo un tenderete de tres por dos, con una copa de manzanilla en la mano y su trozo de pan de pueblo en la otra, a cuarenta grados a la sombra. Y no, no puedo, prefiero la nectarina, soy así de sosa.

Bueno, pues tras dejar a mi familia en su maravillosa jornada acuático festiva, mi jornada playera y solitaria también  fue estupenda.
Tuve algunas dificultades, como no, pero fueron resueltas sin más consecuencias.
La primera fue encontrar un sitio donde colocar la toalla, sin, a poder ser, meterle el pie en el ojo a alguien previamente tumbado, pero después de quince minutos andando por la arena abrasadora, pude extender mi toalla.
Lo que sucede es que no me dio tiempo a ver si los que estaban a mi alrededor eran de playa habitual o de domingo al sol, y eso, aunque parezca una bobada te puede hundir el día, y a mí me tocaron ( castigo de Dios por no irme a la ría con mi familia) los domingueros más domingueros del mundo mundial, con su nevera, sus filetes empanados, los pimientos (con los que sufrí lo indecible por el temor a que me cayeran en la cabeza) y por supuesto el melón.
Ah¡ y claro, la señora en modo silla turca, por la que pasaron uno detrás de otro todos los miembros de la familia a que les embadurnara de crema ( y el término embadurnar es el más propio que he encontrado).
Los señores sobre todo, que tienen los brazos cortos a propósito, para no poderse poner crema ellos solos, se arrodillaban ante la señora que les pintaba la espalda de blanco y les decía: !Ala¡ que ya se irá absorbiendo¡.
Fue muy ameno.
Así que para escapar un ratito, decidí darme un baño, pero el agua estaba donde Cristo dió las tres voces, así que cuando llegué a la orilla, se me había olvidado por completo qué hacía yo allí, y me bañé porque en realidad me estaba haciendo pis, y cualquiera volvía a buscar un chiringuito...
Y al volver a la toalla, ya seca, después del paseo, la excursión de los espaldas blancas se había extendido y yo no podía tumbarme sin realmente poner los pies encima de la nevera con el melón.
En fin, fue un día intenso, realmente, y nunca reconoceré ante mi marido y mis hijos ( y of course, ni muerta ante mi suegra) que casi eché de menos la tranquilidad de la ría, los filetes empanados ( bueno, eso no, que ya lo tenían los de al lado), y sobre todo la compañía, que estar sola escuchando sin parar las conversaciones ajenas, es muy aburrido.
O no?



 Más o menos como estaba yo, qué tranquilidad......

miércoles, 8 de junio de 2011

El Meconio

El otro día fui a visitar a una amiga que acababa de dar a luz a dos preciosos y pequeñísimos gemelitos.
Por supuesto, mi amiga compartía habitación con otra mamá.
Mi amiga ya tiene otro niño así que estaba más puesta en estas lides, pero la mamá novata de al lado y su pintoresca familia, estaban más perdidos que Cayo Lara en la sección de corbatas del Corte Inglés.
Lo primero de todo, no debían saber leer, los pobres, porque a pesar de poner bien claro en cada puerta, de cada habitación, de la planta entera de Maternidad, que no podía haber más de dos visitas a la vez, la pintoresca familia crecía y crecía por momentos. Además debían de ser sordos, porque hablaban en un todo del todo inapropiado y las risas y gorgojos a la primera nieta, sobrina, e hija, se oían por todo el pasillo.
La familia de mi amiga, que es muy pija, estaba absolutamente consternada con la compañía, aunque la educación judeo-cristiana que tienen, les impedía protestar y aguantaban estoicamente la algarabía.
La suegra de los pintorescos, era, por supuesto, omnipresente, como la mayoría de las suegras en general, y repetía una y otra vez: -¿ Habéis visto qué nieta tan bonita tengo?-, mientras la cogía como si fuera un conejo, en vez de un bebé, ante la cara de espanto de la suegra de los pijos, que suspiraba, pensando: - Se le va a caer, se la va a caer....
En un momento dado la situación se desbordó:
La niña lloraba de hambre, porque no sabían ponerla al pecho y no comía nada, y vomitó un poco, a lo que la omnipotente suegra gritó asustada:
- Llama a la enfermera, esta niña no está bien¡¡¡
- No mujer, que no le pasa nada.- intentó tranquilizar la suegra pija. - Igual tiene cacas. ¿ La habéis cambiado el pañal?
- No... ¿cada cuanto se cambia? Nadie nos ha dicho nada- replicó la mamá novata
- Pues en cada toma bonita, se le cambia en cada toma ( Ay, señor, señor).
Se dispusieron a cambiarla, pero al quitarle el pañal, la mamá exclamó:
- ¡oh, Dios mío¡ Esto es horrible, a mi niña le pasa algo¡! tiene caca negra y pringosa!
- Es el meconio- sentenció mi amiga, con la seguridad de una experta que ya lo había visto antes.

Silencio sepulcral. La omnipresente miró de reojo a su nuera, que ponía los ojos en blanco y preguntaba:
- Y eso....se limpia como la caca normal?
- Bueno, cuesta un poco más de lo habitual, pero por lo menos no se sale tanto como cuando se desfondan
- Pero eso no les pasa a los ciclistas?
- No hija, eso es una pájara
- Ah.....

Consiguieron, por fin, no sin mucho esfuerzo cambiar a la niña, y se dispusieron a ponerla al pecho a ver si comía.
La abuela pija, profesional donde las haya, les avisó:
- Ten paciencia, bonita, porque el calostro es más difícil de sacar, por eso no come
- El ca...qué?- La pobre mamá de nuevo con los ojos en blanco.- Y eso... ¿se lo tiene que tomar?
- Sí, y es lo más importante.
- Vale, gracias.
Después de un rato, mi amiga se levantó al servicio y puso cara de dolor.
La Super suegra preguntó:
- ¿Te duele la tripa, maja?
- Sí,  ya sabe, los entuertos.
- Los en..quééééééé?

.........cri, cri,.............cri, cri,...........

- Ufffff, creo que la próxima vez, me traeré el diccionario, en vez del " Hola".-sentenció la novata.- Esto es muy difícil....

Pues no te queda nada, pensé yo. Y decidí terminar la visita porque los pintorescos estaban a punto de echarse a llorar, y los pijos también, de pena por ellos.

Que dios les coja confesados....

       En vez de un pan debería traer unas instrucciones debajo del brazo......

martes, 24 de mayo de 2011

Los aviones

Viajar en avión hoy por hoy es algo muy normal. En algunos trabajos imprescindible, y de una u otra manera todos en alguna ocasión debemos hacer uso de él.
Pero hay gente que lo pasa verdaderamente mal al volar y tiene que hacer un esfuerzo muy grande para subirse a un avión.
Ya casi nadie, salvo que el miedo sea absolutamente insuperable, deja de ir a un viaje porque lo pase mal en el avión, pero muchos lo superamos a base de pildoritas que nos lo hacen un poco más fácil.
O eso creemos.
Recuerdo un vuelo que tenía que hacer a Viena con mi marido.
Para él era un viaje muy importante porque lo había ganado con su esfuerzo y al viaje iban todos los jefazos de su empresa.
Para mí era estupendo ir a Viena a todo plan, invitada por la empresa de mi marido, pero yo no conocía a nadie y me iban a presentar a un montón de gente importante, por lo que estaba un poco nerviosa.
Además, como intuiréis, lo paso bastante mal en los aviones así que los nervios según se iba acercando el día del vuelo, se me estaban empezando a agarrotar en la garganta, y el pánico se apoderaba de mí.
Fui a mi médico a pedirle una ayudita y me recetó unas pastillas. Media o una, según te veas, me dijo.
Eso es un poco impreciso, porque yo me veía para tomarme tres o cuatro, pero en fin, me las llevé, y me dije a mí misma que sólo las tomaría si era necesario de verdad.
En la salita junto a la puerta de embarque, me noté nerviosilla que te cagas así que aprovechando la cuarta vez en media hora que iba a hacer pis ( por si acaso en el avión no funcionaba el water, que todo puede ser), me tomé una pildorita entera, para tener un vuelo relajado.
-Si te duermes mejor- me dijo mi marido. Así se te hace más corto, y cuando despiertes ya estamos.
- A ver si es verdad- pensé yo.
Entramos en el avión.  Teníamos el asiento B y el C de la misma fila.
Me pidió por favor sentarse en el pasillo, porque las piernas en el medio no le entraban bien, y sacando la rodilla al pasillo estaba mejor.
Me daba igual porque pensaba dormirme así que me senté en el medio. El asiento de la ventanilla estaba libre, y recé para que así siguiera, para cambiarme cuando hubiéramos despegado.
El último en entrar al avión era el de la ventanilla. Qué casualidad. Y además era el super jefazo de mi marido, al que no conocía más que de oídas y me daba miedo pensar en él, porque al parecer era muy estricto.
Resultó que era bastante majo,me lo presentó mi marido y se sentó en su asiento.
Comenzamos en agradable tertulia, hasta que el avión empezó a moverse y yo me puse tensa.
Entonces me callé, como hago siempre que estoy nerviosa y cerré los ojos.
Mi marido y su jefe seguian charlando, y yo en el medio comencé a notar que la pildorita hacía su efecto y fui perdiendo el contacto con la realidad, primero a momentitos y luego ya a momentazos.
Quería decirle a mi marido que me cambiara el sitio, pero me daba apuro, por si su jefe pensaba que era descortés, y deseba fervientemente que fuera él el que lo dijera, pero igualmente supongo que no le parecía bien sugerirlo.
Así que nadie me cambiaba el sitio y yo, no era que no pudiera seguir la conversación, sino que la cabeza empezó a darme bandazos a los lados y para adelante y la baba se me caía por el costadillo, de la semiinconsciencia que me embargaba.
En mis ensoñaciones veía a mi marido poniendo cara de querer matarme, mientras me empujaba la cabeza hacia atrás, aunque irremediablemente volvía a caer hacia delante, impidiendo que los dos señores pudieran verse las caras, y el jefazo me miraba atónito y se inclinaba para seguir hablando.
No sé cuánto estuve así. Medio dormida, quiero decir. Porque en algún momento me quedé dormida del todo y ya no me volví a mover.
Desperté cuando ya aterrizábamos y me esperaba una reacción negativa de mis dos guardaespaldas ( o guardacabezas, según se mire) pero al desabrocharnos los cinturones, el super jefe me sonrió y me dijo:
- Qué, algo de sueño?
- Sí, en fin ...es que lo paso mal en los aviones...... y me mareo...los oidos....( en vez de soltarle: tronco, es que con la pirula iba medio drogada)
- Si nos lo hubieras dicho te habría dejado la ventanilla...
- Claro, cariño- apuntó mi marido- Cómo no nos has dicho nada....

Pues ala, la próxima vez, pediré ventanilla para poderme descalabrar contra ella y llevaré un cartel que diga: ¡¡¡Cuidado, mujer medicada contra el pánico al avión¡¡¡
Para que sepan a qué atenerse.

martes, 17 de mayo de 2011

Renuncio¡¡¡¡

Cómo nos cambia la vida cuando somo padres¡ A que si? A todos claro, hombres y mujeres, aunque la percepción es bien distinta entre unos y otros, prueba inequívoca de que los hombres y las mujeres somos completamente diferentes, por mucho que se empeñen "Aído and company" en igualarnos.

El otro día escuché una conversación que me llegó al alma:
Unos chicos, hombres o señores, como prefiráis, de unos cuarenta tacos, estaban comentando con verdadera angustia:
- Yo, de verdad os digo, he renunciado a muchísimas cosas por ser padre.
- Ya apenas veo alguna carrera de Fernando Alonso
- Es cierto, y las motos, ni me acuerdo de cuando las he visto, con lo que a mí me gustaban..

Lo decían con cara de pena, porque es cierto que si eres un apasionado de los deportes de motor, y no puedes ver las carreras, te fastidia mucho. Yo lo entiendo. Seguí oyendo lo que decían, porque me dió pena que otro se lamentara, y con razón, de que ya no podía ir a San Mamés a ver al Athletic o que desde que nació su hijo sólo podía ir muy de vez en cuando a jugar al padel.
Que habían tenido que renunciar a levantarse los sábados a las once, porque su hijito jugaba con el cole a las nueve de la mañana, o que ya ni siquiera intentaban echarse una siesta de más de veinte minutos porque su niña se levantaba de la siesta como un reloj para jorobarles su momento.
Y por supuesto, la renuncia más gorda es que en vez de un deportivo todos tenían ( y tienen)  un todo terreno porque las maletas y las sillitas no les cabían en el Mini.

Es cierto. Tienen razón y no seré yo quien se la quite.

Las mujeres también podríamos decir algo semejante.
Lo que sucede es que jamás lo haríamos. Ni por asomo, ni por nada del mundo.

Una mujer jamás dirá que ya no ve "Amar en tiempos revueltos" porque coincide con la hora de salida del niño,  o que ha renunciado a ver una película entera porque tiene que hacer los deberes con los críos, o que ya jamás podrá volver a ir a hacer aerobic porque no hay nadie que le cubra ese rato.
Jamás se quejará de que ya no se puede pintar las uñas, porque haciendo purés le duran un día, o que ya no lleva escotes, porque después de dar de mamar se le han quedado los pechos como dos pimientos, y tampoco se atreverá a protestar porque le sobran diez kilos del tercer embarazo en el que tuvo diabetes y que no consigue bajar, o comentará que no puede ponerse bikini porque tiene una cicatriz de la segunda cesárea que le llega hasta el ombligo.
Nunca dirá a nadie que ya no lleva pantalones ajustados porque se le nota la compresa para las pérdidas de orina, y ni por todo el oro del mundo se quejará de las calvas del pelo que le dejó la lactancia.

Y tampoco, señores, dirá nada sobre la pérdida de aquel ascenso en el curro, porque pidió reducción de jornada, o de cómo tiró a la basura toda su vida profesional por seguir a su marido por todo el país mientras tenía tres hijos.
Ni se quejará de que nadie le de las gracias por estar las veinticuatro horas del día pendiente de su familia, sin fines de semana o vacaciones en Agosto.
Ni llorará delante de sus hijos por lo frustrada que se siente, cuando su hijo le grita que la odia por no dejarle ir a un cumple, o cuando su marido le escupe que está muy ocupado para atender a sus asuntillos domésticos.

Y no lo hará, no porque no sea cierto, como lo de los hombres,que lo es, no porque no tenga ganas, que las tendrá, sino por vergüenza torera.
Porque esa fue su elección y es feliz con ella, o no pero es lo que hay.

Ni más, ni menos.


                                                     Qué tiernos.......

martes, 10 de mayo de 2011

Lo tengo claro

He vuelto hace unos días de mis vacaciones, con mi morenito dorado precioso, que se está empezando a descuartizar, y en breve no será más que un recuerdo, como el resto de los estupendos días que pasé en Benidorm, y de los que hablaré largo y tendido en otra ocasión.
Hoy quiero centrarme en la terrible desgracia que se cierne sobre mí, más concretamente sobre mi espalda, que se ha pelado como una gamba, y sobre mi cara, que lleva el mismo camino, como no lo remedie milagrosamente.

Pero tengo claro lo que he de hacer, así que no habrá ningún problema.
Debo ir a una de esas perfumerías a granel que hay en cada ciudad, y comprar la crema que necesito.

Lo único que debo tener claro es la crema que quiero comprar, porque si no, correría el riesgo de que una amable dependienta me haga un placaje en toda regla y termine llevándome una cajita de Chanel que cuesta 218€ ( verídico) y encima creyendo que por ese precio me voy a convertir en Claudia Schiffer.
No, no lo permitiré. Sé de sobra el tipo de crema que necesito y no me voy a dejar engañar.
Lo primero que busco en una crema es que sea muy hidratante, para solucionar los estragos del calor y del sol, pero a la vez tengo que tener cuidado con los antiestéticos brillos que aparecen en la zona "T", por lo que mi crema deberá ser hidratante, pero para pieles mixtas antibrillos.
Bien. Por otro lado hay que tener en cuenta las pequeñas ( y también antiestéticas) arruguitas que nos salen a todas ( no a mí sola) alrededor de los ojos, por lo que mi crema ha de ser muy hidratante, para pieles mixtas antibrillos y con colágeno para el contorno de ojos.
Vamos bien. No menos importante es el tema de la flacidez en el óvalo de la cara ( antiestético que te cagas), por lo que buscaré un crema con baba de caracol que creo que es lo más para eso.
Por lo que resumiendo mi crema será muy hidratante, para pieles mixtas antibrillos, con colágeno para el contorno de ojos y baba de caracol para el óvalo.
Me gustaría que además controlar la luminosidad de mi piel, para parecer radiante ( que es super-estético), y creo que eso sólo lo logra el caviar ( que yo, si me dan a elegir, preferiría comérmelo), por lo que mi maravillosa crema será muy hidratante, para pieles mixtas antibrillos, con colágeno para el contorno de ojos, baba de caracol para el óvalo y caviar para la luminosidad.
Por supuesto no puedo olvidar el cansancio que a veces muestra mi tez así que buscaré la rosa mosqueta que es antifatigué ( que dicen los franceses, que saben mucho de esto).
Por ello mi crema será muy hidrante, para pieles mixtas antibrillos, con colágeno para el contorno, baba de caracol para el óvalo, caviar para la luminosidad, y rosa mosqueta para la fatigué.
Creo que con estas pequeñas indicaciones la amable dependienta de la perfumería a granel, sabrá exactamente lo que necesito, y que será fijo, la de 218€ claro.

Después me pelearé con la amable dependienta, porque yo le diré : perdone señorita, ¿ y la Nivea de toda la vida no hace nada de eso?, o sea, no tiene nada de baba, caviar, rosa, colágeno o algo para la antiestética cara de gilipollas que se me está quedando?
A lo que la YA no tan amable dependienta responderá: ¡Ah¡ bueno¡ Si lo que usted quiere es algo de BAJA gama....
Y eso último me lo escupirá a la cara, como si el establecimiento en cuestión no fuera una perfumería a granel, sino una exclusiva para clientas super estéticamente operadas y de bolsillo desahogado, no como el mío que está a punto de la asfixia. ( no te jode...)

Pero como yo tengo más moral que el Alcoyano, seguiré errre, que erre, hasta lograr llevarme una crema en condiciones.
Ya metidos en harina, y con la dependienta comida la moral y pensando por qué dejaría ella los estudios con lo bien que se le daba la pretecnología, comienza el segundo asalto, que es el tema del pelo.
En esto no hay nada que decir. Sé, como sabía con mi crema, "exactamente" lo que quiero, y así se lo expongo a la sofocada dependienta:
Mira, mona, necesito, un champú, anticaspa, pero de uso diario, que de volumen y evite el encrespamiento a la vez que cuidando el cuero cabelludo me proteja las mechas del calor y me cierre las puntas sin engrasarme las raíces. OK?
Ya con los acondicionadores es otro cantar. Porque a mí me pasa algo curioso que quizá sea fruto de darle a mi pobre pelo mensajes contradictorios y que esto haga que se confunda.
Esto es: Cuando me lavo el pelo con un champú para el liso intenso, y me acondiciono con la mascarilla hidra liso y me añado espuma para un desrizado profesional, me queda el pelo precioso, pero más parezco el del 11811, que Pocahontas ( que era mi meta) y sin embargo, cuando me lavo con el rizo vivo, me acondiciono con la mascarilla caracoles perfectos, y me doy la espuma onda sublime, me queda estupendamente liso como la del telediario de la 1. ¿Será que mi pelo no sabe a qué atenerse?

Todo esto se lo expondré tal cual, a la ahora mismo furiosa dependienta, que está para asesorarme ( y si no que hubiera elegido muerte) porque necesito una solución rápida, drástica, y económica (ja, ja).

Pues bien.
Si el mundo fuera más sencillo, sólo existiera un tipo de crema, un tipo de champú y un tipo de patata (porque manda cojones, que ahora hay seis tipos y una no sabe si escoger uno sólo, o llamar a un porteador para llevarte los tres kilos por cada uno de los seis tipos de patata al hombro¡¡¡), si como digo, sólo se pudiera escoger uno de cada, quizá la cosa nos fuera mejor y habría menos estress y menos suicidios de amables dependientas....en fin....

Menos mal que yo lo tengo claro, porque si no, la visita a la perfumería sería un desastre y la desgracia de mi precioso moreno se cerniría sobre mí irremediablemente.
No hay como ser clara y concisa.
Dí que sí.

martes, 12 de abril de 2011

Holidays¡¡¡¡

En unos días nos vamos de vacaciones.
Sí, ya sé que me pega, por lo glamurosa que se supone que soy, que mis vacaciones vayan de acuerdo con las expectativas que levanto, pero ya se sabe, no hay que ser buena sino parecerlo, por lo que, aunque me joda, mis vacaciones se van a parecer más a las de Belén Esteban ( ya está aquí otra vez) que a las de la Lomana.

Y no me quejo, que conste. Con los tiempos que corren, más vale pájaro en mano, que vacaciones volando, así que mientras ahorro para irme al Caribe, me conformaré, y encantada de la vida, con irme a Benidorm.
Disfrutaré de lo lindo en un hotelito de tropecientasmil habitaciones, lleno hasta los topes, donde para coger el ascensor tienes que esperar una cola como la de las oficinas de la Seguridad Social en Madrid, y como te esté dando un apretón, ya puedes dejar tu orgullo a un lado ( ese que te dice: yo no cago mas que en mi water) e ir al baño del vestíbulo, o vas a subir los veinte pisos con el culo prieto y deseando que los diez que van contigo tengan sinusitis.
Estaré encantada de pelearme a las ocho de la mañana por un huequito en la piscina, donde colocar una mísera hamaca, mientras un inglés del color del Surimi lleva ya dos horas sin parpadear, y no sabes si estará bien o llevará allí petrificado desde ayer. Pero con mi inglés de Cambrige, le diré : excuse me, sir, you are a bit congestionate and is peligrous to be so red. I think you must throw in your burned body protective cream.
Tras lo cual, me iré contenta de haber ayudado a un inmigrante en problemas.
Me entusiasmará tener que comer a la 13h, si es que quiero realmente comer, porque como se me ocurra apurar hasta las tres menos cuarto, en el buffet quedará una croqueta apachurrada ( y posiblemente por un pie) y dos lonchas de queso tiesas que suplican que te las comas o van a volver a tener que salir por la noche.
Y tras media hora de cola en la puerta del comedor, (cosa que es terriblemente penosa, porque más que unas vacaciones, parece Auswich, por la pinta que tenemos y por cómo se tira la peña hacia las bandejas, como si no fuéramos o comer nunca más en la vida, o acabáramos de llegar de la Isla de los famosos), entonces podremos entrar en una sala enorme, que recuerda al comedor social en el que mi abuela ayudaba a los de Viafra, donde veremos señoras llenándose el bolso de fruta que no van a comer, o señores llevando platos con docenas de dulces que luego dejan en la mesa,  o niños odiosos, sudados y tocapelotas, que se levantan cien veces y se lanzan a por las pizzas sin importarles llevarse por delante a dos ancianitas ( con el bolso lleno) y tres camareras ( que se quieren suicidar).
Y lo que más me molará de todo es bailar los pajaritos  después de cenar mientras me tomo mi copichuela, con seis parejas de señores que en total juntan doscientos cincuenta años. Por cierto, Mª Jesús no se ahorcó con el acordeón, eso era una leyenda urbana, sigue viva y lo juro, tocando los pajaritos.

Pero, en serio, estoy deseando ir, porque tengo mono de vacaciones chancleteras, de playita y olor a coco, y sobre todo de estar con mis hijos, y mi marido, a los que echo de menos y de más todos los días y de disfrutar, comer y descansar todo lo que podamos. Y Benidorm es el mejor sitio para eso.
Cuando quiera un viaje cultureta me iré a ver las Edades del Hombre, y cuando tenga pasta a New York  (que ya lo conozco y seguirá igual cuando vuelva con mis hijos).
Pero ahora no, ahora toca lo que toca, y estoy feliz por ello...
Nos vemos a la vuelta..............


jueves, 7 de abril de 2011

Maldito Murphy

Murphy era un cabrón. Y un cabrón con pintas, además.
No sólo se pasó la vida jorobando al personal con leyes que impepinablemente se cumplen una y otra vez, sino que encima se hizo rico y famoso por ello. No hay derecho.
Hay ocasiones en las que me acuerdo mucho de él ( y de la madre que le parió) porque parece que los astros se empeñan en que absolutamente todas sus leyes se cumplan a la vez, y si algo puede ir mal, vaya, y si algo puede ser aún peor, sea.
Pero a todo hijo de vecino, le pasa lo mismo y hay veces que uno se pregunta si no será un mal de ojo más que una ley del Murphy ese.

Recuerdo a una amiga a la que le dijeron que su exnovio trabajaba en el edificio de al lado del suyo. Ella por supuesto aún no lo había superado y se moría de ganas de verlo, pero al mismo tiempo lo temía con verdadera angustia.
Por si acaso se lo cruzaba al pasar por su edificio, mi amiga estuvo meses arreglándose como para ir a misa, todos los días, con su pelo inmaculado, la ropa mejor, el maquillaje ultra retocado... pero nada, no había manera de verle.
Una mañana mi amiga se durmió, y se levantó con el tiempo justo para salir pitando y no perder el tren.
Hacía uno de esos días ventosos con mala leche, y un sirimiri eterno que te cala hasta los huesos. Mi amiga cogió la ropa primera que pilló ( que no sé por qué pero nunca suele ser la adecuada) y no pudo, of course, lavarse y alisarse el pelo esa mañana. Pensó en que se maquillaría en el tren, pero con las prisas se dejó el neceser en el baño, así que se pasó toda la mañana al natural, que se dice.
Por la tarde, con una evidente sudada ( de la carrera de la mañana), y digo evidente por el olor a colonia, jabón del baño y desodorante, que la pobre estuvo combinando todo el día, y con un pelo frito, sin solución ninguna, que haciendo honor al 90% de humedad del ambiente, pedía a gritos unas tenacillas, mi amiga salió del trabajo por la puerta de atrás, con el firme propósito de dar un rodeo y no pasar por el edificio del exnovio.
Pero ete aquí, que el hombre propone y Murphy dispone, y mi amiga se encontró de bruces ( lo que significa, sin escapatoria ninguna) con el guapísimo ex, que la miró con cara de despieste.
Hola, Bea, no te había conocido¡ ( eso es una forma sutil de decir: ¡¡¡Horror, Terror, y Pavor!!!!)
Ella, se quería morir, e intentaba que no se le notara ( como Conchita la de la canción) y que él la mirara sólo a los ojos, y que no hiciera cuenta del resto, como el grano de la frente, que por habérselo tocado más que un grano parecía una puñalada.
Tras tres frases, no más, porque la conversación con un exnovio, en esas condiciones, no puede alargarse, él se despidió con un: - Me ha alegrado verte, estás guapa.
Eh?????????? ( eso es como decir: - qué maja chica, verdad?)
Creo que mi amiga se suicidó, esa misma noche, no he vuelto a saber de ella.

A mí también me pasó algo similar, que Murphy, estoy segura, pondría de ejemplo en una de sus clases sobre las jodidas leyes suyas, fijo.
Fui al super, un día cualquiera, e iba pensando en la reunión de ex alumnas del cole que tenía el sábado.
Me iba a poner un vestido estupendo, iba a ir a la pelu, y necesitaba desodorante.
Pensaba en cómo estarían mis compañeras, después de tantos años; habrían engordado, envejecido, o se habrían puesto morritos y pechos todas y estarían estupendas.
Bueno, yo no estoy mal, pensaba, y con el modelito que me he comprado voy a salir airosa del tema.
Cogí las cuatro cosas que necesitaba y me fuí a la caja.
De pronto ví a una ex compañera del cole, de las que iba a ver el sábado ( no hoy) y en un instante fui consciente del desastre. Llevaba el pelo sucio, agarrado con una coleta cutre, un chandal cutre también donde los haya ( que en general son todos cutres, pero son para lo que son) y hasta mi compra era muy cutre: Un desodorante, unos calzoncillos de niño y unos tampax.
Oh my god¡¡ Intenté cambiar de fila pero entonces escuché:
- Cristi¡¡¡ no te había conocido (qué asquerosa, es que ante yo era como Bo Derek, pero el tiempo pasa para todos, no te jode¡¡)
Inmediatamente  (para eso las mujeres somos unos linces), hice un informe sobre la chica en cuestión.
Tenía el pelo como Sara Carbonero en el anuncio de Pantene. O sea, perfecto.
Llevaba un modelito de los que yo me pongo en las reuniones de exalumnas (no para ir al super¡¡) y pesaba dos kilos. Taconazos (de los que yo no me he puesto ni me voy a poner nunca porque no sé andar con ellos)  un bolso de esos fashion total, de los de la Beckan, y hasta su compra tenía más glamour que la mía (jamón de jabugo, selección de patés y un vino blanco- de aguja, por supuesto)
-¿Qué tal te va la vida, y tal y tal ...? Yo super bien, soy comunity-manager en una multi, tengo dos niños (Beltrán y Alonso, seguro), estoy divorciada ( ahí te he pillado), pero vivo con mi nueva pareja en un chalét en la Galea (mierda¡¡).
¿Nos vemos el sábado no?, nos lo vamos a pasar guai.....bla,bla,bla.....

Pensé en no ir al sábado, pero entonces no podría desmentir la terrible descripción que seguro iba a hacer de mí la arpía esa tan estupenda. Así que decidí ponerme lo mejor posible para acallarla, o dejarla por mentirosa, si no llego a tiempo y ya me ha puesto verde.
Aunque no se lo voy a decir a Murphy porque seguro que el sábado tengo un grano en la nariz del tamaño de Wisconsin.

¿Es o no es un cabronazo el Murphy ? Porque si se hubiera limitado al tema de las tostadas que siempre caen  del lado de la mantequilla, o del autobús que llega en cuanto te enciendes un cigarro ( ahora es la guardia civil la que llega ),o de la última llave que coges y siempre es la que abre.... pues bueno, ya estábamos acostumbrados a esas cosas, pero que te venga la regla el día que vas de blanco y se te han olvidado los tampax, que el día de la fiesta de tu vida estés con gastrenteritis, y tu niño se la coja cuando os vais a ir de vacaciones, que si llegas tarde dos minutos al curro, justo tu jefa te necesitara en punto, o que se te pegue el asado ( que siempre te sale que te cagas) justo cuando tienes invitados.... eso, señores es mala leche, y lo demás tonterías.

Pero en fin, como no podemos hacer nada por evitarlo, habrá que intentar sobrellevarlo, y si te pillan con el pelo sucio....sonreir más para que no se note tanto. (como la de la foto....que es la misma, por cierto)

miércoles, 30 de marzo de 2011

La cama de matrimonio

La cama de matrimonio la inventó un hombre, claro.
Y no por optimizar el espacio, qué va, ni por dormir más cerca de la persona amada, tampoco.
El hombre inventó la cama de matrimonio para dormir en un espacio más amplio.
¿Y como es posible eso? me diréis... porque cuando dormimos en cama individual tenemos 80 o 90 centímetros para nosotros solos, pero las camas de matrimonio son como mucho de 150, por lo que lo lógico es pensar que tenemos 75 cm cada cónyuge.
Ja, eso es lo que las mujeres creemos que va a suceder, pero en realidad ellos terminan durmiendo en cien y nosotras en cincuenta.
Es muy significativo observar una cama de matrimonio por las mañanas.
Normalmente una de las almohadas está en su sitio y la otra está por encima de la primera. La que está encima es, por supuesto, la almohada que corresponde al hombre, lo que da una idea aproximada de lo que ha sucedido.
Una se mete en la cama por su lado, que habitualmente es fijo, previo pacto entre las partes,y el señor en cuestión se mete por el suyo.
Al principio, sobre todo cuando el matrimonio aún se tienen ganas, la pareja se abraza durante un ratito, y tras lo que tiene que pasar o tras sólo el abrazo tierno, si hoy no tiene que pasar nada especial, (porque pasó ayer y hasta el sábado ya ni tocar), se dan las buenas noches y apagan la luz.
Lo habitual es que se pongan culo con culo, es decir uno mirando a la derecha y otro a la izquierda, o los dos mirando hacia el mismo lado, pero nunca cara con cara, porque así no hay quien duerma, y entonces lo que habría que hacer es cambiar el lado por el que se han metido a la cama, para que volvieran a quedar culo con culo. No sé si me explico.
El problema viene cuando uno de los dos cambia de repente el hábito que había sostenido durante años y empieza a dormir para el otro lado. Ahí hay que ponerse de acuerdo, porque repito que si están uno al otro echándose el aliento, no va a haber forma de conciliar el sueño.

Pero bueno, imaginemos que ese tema está zanjado y cada uno sabe y acepta para que lado va a dormir.
Lo siguiente que por educación se debería cumplir a rajatabla, es no sobrepasar la línea imaginaria, pero por ello no menos cierta, que divide la mitad de la cama, porque de lo contrario tampoco va a haber manera de echar una cabezada.
Eso los hombres en su mayoría no lo respetan. En cuanto te descuidas han atravesado la línea divisoria y la mujer está recluida en cincuenta centímetros y el hombre se repanchinga en cien.
Y eso con suerte, si lo que sucede no es que, sin previo aviso, tienes una pierna de cincuenta kilos encima, con lo que además de por el espacio, a apretura no te deja ni moverte.

Cuando hice obra en casa, recuerdo que el que me iba a poner los enchufes en el dormitorio calculaba la medida del cabecero más quince centímetros de separación hasta las mesillas, y yo pensaba:
-Qué bobada, las mesillas se acercan más a la cama y ya está.
Pues el hombre tenía razón. Porque como durante el trascurso de la noche, la mujer se va acercando cada vez más al borde la de cama, porque el Don va ganando terreno, si la mesilla la tienes pegada al colchón, no tienes espacio para tu nariz, y al final terminas con el papo apoyado sobre la mesilla.

La complicación se duplica ( y esto es completamente verídico) cuando duermes en una cama de matrimonio de 130 ( que había que prohibir llamarlas así, porque esa medida es tan mala para la salud, mental y física, como fumar o comer grasas saturadas), con sábanas de 120, lo que significa que cada vez que tú te das la vuelta se te sale el pie, y cada vez que tu marido se da la vuelta te quedas con el culo al aire, y como coincidamos cara con cara, ya no es que nos echemos el aliento, es que nos estamos besando en la boca porque no hay más espacio.
Vale, pues a esto añadámosle ( y sigue siendo verídico) unas preciosas mesillas de forja, que no cumplen los quince centímetros de separación con el cabecero (que también es de forja y ocupa tres veces más de lo que debería), y que además no tienen la altura del colchón, sino que son diez centímetros más altas.
En esa situación, el problema ya no es dormir mejor o peor, porque ya de entrada lo de dormir es un eufemismo porque es totalmente imposible. El sufrimiento ahí es intentar no clavarte en el ojo, o hacerte una brecha de cinco puntos de sutura con la condenada mesilla de forja, que amenaza durante toda la noche con abrirte la cabeza cada vez que te giras.

Por eso reitero mi convencimiento absoluto de que ciertas medidas de colchón, así como cientos tipos de mesilla, así como ciertas prácticas en el arte de dormir, deberían estar prohibidas por ley, para evitar accidentes domésticos de esa índole ( y repito, totalmente verídicos).

Y el que diga que abrazado toda la noche es la mejor forma de dormir, miente como un bellaco,ya me lo puede afirmar el presidente del Constitucional, que es increíblemente falso. Sí que podría ser que duerma uno de los dos (el que lo afirma, claro) y la pareja, idiota como ella sola, no confiese, a la mañana siguiente, que no ha pegado ojo, con lo cual se lo tendría merecido a todas luces.
Pero he de revindicar que, dormir en camas separadas, no es quererse menos, sino más, ya que así se le va a extrañar mucho, y los momentos de pasión serán mejores. ( bueno, eso dicen)
Y las horas de sueño serán las que deben ser, sin sustos, ni aplastamientos, ni intrusiones enemigas.
( ah¡ y por cierto,el tema de las mesillas de forja, no depende del hombre, pobre, no todo va a ser culpa suya, eso es cuestión del decorador, o de la madre que le parió, con perdón).

Por todo ello, o hacen las camas de matrimonio más amplias ( aunque me temo que el problema seguiría siendo el mismo) o se pone una barrera antipánico en el medio, para accionarla cuando el inciso se acerque peligrosamente a la linde, y disuadirle así de que persista en su empeño conquistador.

Y que conste que no he hablado nada del tema del ronquido ensordecedor que acompaña a las maniobras de aproximación, y que seguro que dará para otro entretenido blog.