sábado, 12 de noviembre de 2011

Sábado Sabadete

Últimamente, con la que está cayendo, creo deberíamos cambiar el dicho y sólo dar una de las dos opciones, ya que no estamos para derrochar, pero aunque la cosa no fuera de dinero, lo de la camisa nueva está chungo por falta de tiempo, y lo del polvete ya ni os digo.
Y es que quizá antiguamente lo de un sábado glorioso, de sexo y descanso, y otra vez sexo y otra vez descanso fuera posible, pero hoy por hoy, ni hablar.
Los primeros días, hasta incluso meses,(siendo generosa), de casados, pues sí, los sabatetes eran esos días para aberroncharse contra el rocaje vivo y retozar amorosamente, y después, ir al centro comercial y darle un sablazo a la tarjeta, porque tu marido te compraba lo que quisieras después de la sesión de posturitas que le habías hecho por la mañana.
O íbamos al centro comercial por la mañana, tranquilos, sin madrugar, y el aberronche se dejaba para la noche, que podía ser muy larga.
Pero al poco tiempo, los maridos comienzan a sacarse de la manga aficiones antes desconocidas para tí ( y por supuesto para ellos) y que irremediablemente son, siempre, y cuando digo siempre es siempre, los sábado por la manaña, como el jugar al tenis o al pádel, jugarse el tipo en bicicleta, acudir a regatas varias, o exponer peligrosamente el tobillo jugando al "fulbito" con el grupo de mataos de la ofi.
Con lo cual madrugan como gilipollas, en aras del tipazo que dicen, se les pondrá por hacer tanto deporte, y claro, luego por la tarde-noche están para el arrastre,y se echan una siesta de cuatro horas que les deja el cuerpo fatal o no se la echan y se duermen viento el telediario de las nueve,con lo que el sabadete lo terminamos como lo empezamos, solas.
Cuando nacen los hijos, y las amenazas de muerte surten efecto, los hombres apartan un tiempo sus múltiples compromisos deportivos y se quedan en casa, desde ese momento y hasta el infinito y más allá, jamás podremos volver a dormir los sábados por la mañana, porque el cabrón de tu hijo pedirá su bibi a las siete y ya no se dormirá ni de coña hasta las once, cuando ya no te sirve de nada.
Y cuando crezca un poquito y ya no pida bibi, entonces, el mismo cabrón de niño, que de lunes a viernes no eres capaz de despertar para ir al cole, se levantará a las siete para ver dibujos, y te pasarás hasta las once dando cabezadas enfrente de Pocoyó, Dora, y su p.madre.
Al cabo del tiempo, los niños aprenderán a ponerse la tele solos y ahí dices:
¡¡¡¡¡Por fin voy a poder dormir una rato más¡¡¡¡¡
Pero no, porque los padres somos medio idiotas y les habremos apuntado a los niños al fútbol o al baloncesto del cole o del centro deportivo más cercano y entonces sí que sí, para siempre jamás se acabaron los sabadetes del todo, porque tendremos que levantarnos a unas horas absolutamente prohibitivas para llevar al niñito hasta tomar por culo y esperar allí hora y media o más, con frío, lluvia, granizo, viento racheado, o un calor de cojones, a que el mozito demuestre sus habilidades ( que sólo ven los padres, que enseguida se los imaginan en primera división), se llene de barro hasta las orejas y vuelva con un catarro de mil demonios y dos toneladas de ropa indecente que la amorosa mamá deberá lavar de inmediato.
Así que a las ocho de la tarde te parecerá que llevas despierta cuarenta horas y ni polvete, ni polvillo, ni rozamiento siquiera, porque no podrás con el alma.

En fin señores, que así no hay que suba la tasa de natalidad, ni la tasa de confianza, ni las inversiones bursátiles, porque llegamos al lunes más quemados que una cerilla, y luego pasa lo que pasa con la prima y su riesgo.
Y de la camisa ni hablamos, ¿así cómo vamos a incentivar el consumo?

No, si los deportes infantiles, al final van a ser los culpables de la insatisfacción mundial y de la bajada del consumo...
           
                                               

Quizá he estado un poco rigurosa, pero es que hoy a las ocho y media de la mañana ya estaba en el cole viendo jugar a mi niño, y mi marido con el otro niño, en otro cole, a la misma espantosa hora........ uuuuuffffffff¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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