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jueves, 28 de mayo de 2020

Ser celíaco no es una discapacidad



Ser celíaco es un faena, no una discapacidad.Lo digo por si todavía hay alguna persona en este mundo que así lo crea. Que serán pocas, y mal informadas.

¿Qué es la celiaquía?

Es una enfermedad autoinmune, sistémica y crónica producida por el consumo de gluten y algunas prolaminas relacionadas, en personas genéticamente predispuestas.

Vaaale… y eso ¿qué significa?

Autoinmune significa que en el desarrollo de esta enfermedad interviene nuestro propio sistema inmunológico que, por decirlo de alguna manera, “se confunde” y considera que el gluten es perjudicial "per sé" y actúa en consecuencia. Esas consecuencias son normalmente las lesiones en las vellosidades y la mucosa intestinal por la que el individuo no absorbe correctamente los nutrientes.

Sistémica significa que, aunque los primeros daños son a nivel intestinal, es decir, afectan a la digestión y el metabolismo, el daño se puede presentar en cualquier otros sistemas del cuerpo.

Las personas “genéticamente predispuestas” suelen tener unos halotipos, unos marcadores en el ADN, que implican un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

¿Qué síntomas padece un celíaco?

Los síntomas de esta enfermedad son muchos y muy variados. E incluso, en ocasiones son inexistentes o atípicos, dificultando mucho el diagnóstico.
Entre los síntomas más habituales están:
  • Pérdida inexplicable de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas, vómitos.
  • Fatiga.
  • Diarrea
  • Distensión abdominal.
  • Retraso en el crecimiento.
  • Alteraciones del carácter: irritabilidad, apatía, tristeza…
  • Anemia por déficit de hierro.
Los síntomas pueden variar según la edad del paciente. Así pues en niños es más habitual la irritabilidad o el retraso en el crecimiento, en jóvenes es muy frecuente la anemia y las molestias estomacales y en los adultos la astenia, la dermatitis o la osteoporosis.




¿Es lo mismo alergia o intolerancia al gluten?
Pues no. No es lo mismo.

Una alergia es una reacción del sistema inmunológico que se desencadena de forma muy rápida ante el más mínimo contacto con el alérgeno (en este caso el gluten). Esta reacción provoca una elevación en sangre de inmunoglobulinas. Varios componentes del trigo, entre ellos el gluten puede producir una reacción alérgica diferente según la vía de sensibilización. Es decir: Por contacto, por ingesta o por las vías respiratorias. Y las reacciones alérgicas son diversas: urticaria, problemas digestivos o alteraciones respiratorios.

La alergia al gluten es menos frecuente que la intolerancia.

La intolerancia se produce sólo ante la ingesta del gluten. Es decir. Cuando esta proteína llega al intestino delgado, se produce una reacción inflamatoria autoinmune que daña la pared intestinal, como hemos dicho antes, y produce los distintos signos de los que hemos hablado.

También existe una sensibilidad al gluten NO celíaca. Esta reacción se produce cuando, a pesar de que la persona no es intolerante al gluten, tiene síntomas parecidos a los celíacos y su estado mejora cuando se retira de su dieta todos los alimentos que contengan gluten.

Si tengo diagnóstico de celiaquía o sensibilidad al gluten, ¿qué debo hacer?.

El único tratamiento efectivo es retirar de tu dieta los alimentos que contengan esta proteína.
De este modo se consigue la recuperación de las vellosidades intestinales, la curación de las mucosas y por tanto la correcta absorción de nutrientes.

Debes tener en cuenta que:
  • Debe haber un diagnóstico previo. Retirar el gluten así sin más, sin un diagnóstico solo conseguiría enmascarar la enfermedad.
  • La dieta debe ser de por vida. Debes aprender a comer sin gluten para siempre. No hay fases de remisión en la enfermedad. Sólo hay ausencia de síntomas si no existen la presencia del gluten.
  • No hay una cantidad de gluten permitida. No todo el mundo tiene la misma reacción ante la misma cantidad, pero la única forma de recuperar la salud de las paredes intestinales es que no se ingiera NADA de gluten.
  • Hay que leer el etiquetado y solo comprar alimentos SIN GLUTEN, no con BAJO CONTENIDO.
  • Los alimentos procesados, tienen más probabilidad de contener algún ingrediente con gluten. Cuanto más natural sea un alimento, más fácil de diferenciar.
  • Pregunta siempre que comas fuera de casa. Hay obligación de informar sobre alérgenos, pero debes preguntar si existen platos para celíacos y si se cocinan aparte.
  • Cuidado con la contaminación cruzada. Si se utiliza un aceite para freír, por ejemplo, éste debe ser para uso único de alimentos sin gluten.
También se deberá extremar la precaución en la limpieza de utensilios y es preferible que las personas celiacas tengan su propia batería de cocina.
En el caso de que tengas un diagnóstico de celiaquía, tus médicos te darán todas las pautas a seguir y un listado exhaustivo de alimentos con y sin gluten. Existen además muchas asociaciones donde pueden aclarar todas tus dudas y recomendarte establecimientos para comprar alimentos especiales.

En Xtusalud tienes alimentos sin gluten, y con todas las garantías.

Para que tengáis una idea clara, la FACE (la Federación de Asociaciones de Celíacos de España) hace esta diferenciación:
Podéis obtener más información en https://celiacos.org/

Si tenéis alguna duda es importante que consultéis a vuestro endocrino y/o nutricionista. Ellos te darán todas las explicaciones que necesites.

Pero si algo hemos aprendido hoy es que la celiaquía es una enfermedad, compatible con una vida perfectamente normal y saludable, que conlleva una serie de ajustes y cierta incomodidad para los que la padecen. Y si los demás la conocemos, será más fácil para todos. Así cuando hagamos una comida y sepamos que algún comensal es celíaco sabremos qué alimentos puede comer y cuáles no.

Protege tu salud y la de tu familia con un seguro a tu medida. ¿Aún no lo tienes?

Xtusalud y la de los tuyos.

martes, 19 de mayo de 2020

Antinutrientes Vs Superalimentos





Antinutrientes Vs Superalimentos. Me parece que te estás haciendo un lío. Y no me extraña, porque lo mismo decimos que los superalimentos son lo más, como que son lo menos, como que hay que comer verduras como si no hubiera un mañana, como que cuidado que nos vamos a intoxicar por culpa de los antinutrientes.
Pero para eso estoy yo aquí. Para resolver estas dudas y sepas a qué atenerte.
He comentado alguna vez que en realidad los superalimentos no existen como tales. Se considera así a aquellos alimentos con un porcentaje de nutrientes buenos bastante alto, y que por tanto debería formar parte de una dieta sana. Pero, ningún alimento, por bueno que sea, va a curar ninguna enfermedad por sí mismo, ni va a evitar que enfermemos y ni siquiera va a cubrir TODAS nuestras necesidades nutricionales.

Antinutrientes

Ahora vamos con los antinutrientes. Algunos nos han puesto los pelos como escarpias al afirmar que si tomamos muchas verduras o cereales o legumbres, podemos intoxicarnos con estas sustancias y eso NO es verdad.

Los llamados antinutrientes son compuestos químicos presentes en algunos alimentos, principalmente las plantas, que interfieren en la absorción de otros nutrientes y pueden producir en ocasiones molestias intestinales. A las plantas les sirve como mecanismo de defensa, que ya los animales “conocen” estos efectos nocivos y no se comen esos cultivos.
Los humanos hemos desarrollado la capacidad de comer y/o manipular estos alimentos para que no nos hagan daño, o el daño sea mínimo, en las cantidades habituales de consumo.

Me explico. Sí que es cierto que algunos alimentos contienen antinutrientes que van a interferir en la absorción y metabolismo normal de algunos nutrientes, pero esa “interferencia” sabemos suplirla con otros alimentos que complementan nuestra dieta o somos capaces de evitarla gracias a la forma en la que cocinamos nuestros platos. Y en ningún caso, un antinutriente resta beneficios al alimento en sí.

¿Cuáles son los antinutrientes más conocidos?
  • Los oxalatos. Estos antinutrientes impiden o interfieren en la correcta absorción de algunos minerales como el calcio, el magnesio, el cobre, el cinc o el hierro. Lo encontramos en verduras oscuras como espinacas o acelgas, en cereales integrales o en las judías. Algunas personas que toman muchas verduras de este tipo, pueden tener malas digestiones, o pequeñas diarreas.
  • La saponina. Dificulta la absorción del hierro. Es decir, el hierro de los alimentos que contienen este antinutriente es menos “biodisponible”. La encontramos en la quinoa o en las legumbres.
  • Los filatos. También dificultan la absorción del hierro, además de la absorción del calcio o del zinc. Y compiten con algunas enzimas como la pepsina (que ayuda a degradar las proteínas en el estómago). Están presentes en legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales.
  • Los taninos. Estos os suenan seguro del vino. ¿verdad? Tienen propiedades buenas para el organismo porque son antioxidantes y antiinflamatorios, pero interfieren en la absorción del zinc, del hierro y del cobre. Además de en el vino, están presentes en el café y en el té. Por eso, si por ejemplo has tomado una comida rica en hierro, deja el café para la merienda, así su absorción será completa.



Así explicado, alguno me dirá: ¿Ves? ¡¡Las verduras y legumbres son lo peor!!
Que no….que los beneficios de estos alimentos compensan ampliamente los pequeños inconvenientes de estas compuestos. Pero lo que está claro es que no se puede vivir solo de acelgas, o de cereales integrales. La dieta, cuanto más variada sea, mejor.
Además, el ser humano es muy listo y sabemos lo que podemos hacer para minimizar los riesgos de un exceso de antinutrientes:
  • Pon a remojo las legumbres. Como se ha hecho toda la vida. No para que no quedaran duras, que también, sino para que los antinutrientes se desprendan y se diluyan. Antes de cocinar se lavan de nuevo y listo.
  • Remoja los cereales. La avena, o la quinoa, que es un pseudo cereal, elimina sus antinutrientes si se remoja antes de cocinar. También tostando los cereales (como el maíz o el arroz) se eliminan estos compuestos.
  • Desecha el agua de cocción de algunas verduras, sobre todo de las espinas o las acelgas. Así los oxalatos se eliminan.
  • Cocina las legumbres a temperatura adecuada, porque los antinutrientes son termosensibles. En el caso de, por ejemplo, del falafel, que utiliza garbanzos sin cocer, el remojado será más importante si cabe. El resto de legumbres, habitualmente se cocinan a la temperatura necesaria para eliminar estos compuestos.
  • Combina los alimentos de forma adecuada y así evitarás que haya minerales como el hierro que no se absorba en la cantidad necesaria. Por ejemplo. Si tomas lentejas, no tomes una infusión en el postre, déjala para después de la digestión, pero toma algún cítrico, porque la vitamina C, ayuda a que el hierro “no hemo” (que es el hierro de alimentos de origen vegetal) se absorba mejor. También ayudan a la absorción del hierro las proteínas de origen animal, así que puedes tomar carne, pescado o huevo y acompañarlo de una ensalada, por ejemplo.
Es difícil que sólo te alimentes de un tipo de alimento, pero sobre todo si eres vegano, te aconsejo que varíes todo lo que puedas, para no tener carencias en ningún mineral. Y si tras ponerte como el quico de pimientos, o de acelgas, o de berenjena o de tomate, tienes diarrea o molestias estomacales, seguramente será por causa de los antinutrientes, no porque seas intolerante.

Si te surgen dudas, por supuesto, contacta con un profesional que puede ayudarte. Y busca nuestras infusiones y complementos para que tus digestiones sean menos pesadas. En nuestra tienda natural Xtusalud y en la parafarmacia las podrás encontrar.

Xtusalud y la de los tuyos.

martes, 4 de febrero de 2020

Recetas anticáncer





Sí, lo sé, suena pretencioso, por eso vamos a dejar las cosas claras desde el principio para que no haya equívocos.

La relación entre la alimentación y la salud está tan clara como la del deporte y la salud. Las personas que llevan una dieta sana y equilibrada, rica en productos frescos, acorde con su peso, talla, constitución y edad y que practican ejercicio físico de forma regular tienen mejor salud. Está comprobado científicamente.

Ahora bien. Ningún alimento por sí mismo va a evitar que aparezca un cáncer, y ninguno por sí solo va a curar un cáncer. De igual modo, aunque hay sustancias en algunos alimentos que pueden resultar tóxicas o dañinas para el organismo (hidrocarburos, nitritos, aminas…), ningún alimento por sí mismo va a producir un cáncer. Pero sí es cierto que unos hábitos de vida inadecuados y una dieta insana están detrás de casi el 30% de los nuevos casos de cáncer en el mundo.

Yo hoy me quiero centrar en aquellos alimentos que contienen sustancias que podrían disminuir el riesgo de aparición de algunos tipos de cáncer por sus propiedades beneficiosas para el organismo.

Por ejemplo:

·         La fibra dietética. Ayuda a dar consistencia a las heces y mueve con más rapidez el bolo a través de los intestinos. Al parecer esto podría reducir el riesgo de padecer cáncer colorrectal y cáncer de estómago. Está principalmente en cereales integrales, legumbres, frutas, verduras y semillas.
·         Antioxidantes como los betacarotenos, la vitamina A, C o E o minerales como el selenio, que evitan la oxidación prematura de las células y disminuirían el riesgo de desarrollo de tumores mamarios, pulmonares, estomacales… etc. Los encontramos en frutas y verduras princiapalmente.
·         El folato, en forma de ácido fólico, que está presente en verduras de hoja verde, frutas, legumbres y disminuiría el riesgo de cáncer de mama, colon y páncreas.
·         Fitonutrientes como los polifenoles, los flavonoides, antocianinas, poliacetilenos..etc. Son sustancias no nutritivas que dan color, sabor, textura o protección a las plantas y tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antibacterianos y minimizarían el riesgo de proliferación de células malignas.

Esto no significa que sólo por tomar un alimento con alguna de esas sustancias vamos a estar protegidos frente al cáncer, pero sí que hay cientos de estudios que relacionan una ingesta de estas sustancias con una menor predisposición a enfermar y con un mejor pronóstico en caso de ya estar enfermo.
Sea como fuere, todas estas sustancias están presentes en los alimentos que todos los nutricionistas consideramos como “saludables” y que deben formar parte de toda dieta que se precie como “sana”.


Aquí os dejos algunas recetas deliciosamente sanas para que os hagáis una idea:

1.      Sopa de tomate y sandía.
Es la receta más sencilla del mundo mundial y está buenísima. Corta en trozos medianos tres tomates maduros y ¼ de sandía. Tritura y cuela. Añade sal y pimienta al gusto. Escalda unos tomates cereza y pélalos. Haz unos daditos de sandía. Machaca unas hojas de albahaca con unas gotas de aceite de oliva. Sirve el plato de sopa junto con el aceite de albahaca y la guarnición de tomates y dado de sandía.
Es un chute absoluto de antioxidantes y agua. Fresca y natural.
2.      Ensalada de rúcula y queso ricota.
La rúcula es rica en vitamina A, C y hierro (que en presencia de la vitamina C se absorbe mejor). El queso ricota aporta proteínas y vitaminas del grupo B.
Es además simple y rápida. Limpia bien con agua la rúcula y separa los tallos. El queso trocéalo en trozos pequeños. Haz una vinagreta con aceite de oliva virgen extra (que contiene grasas poliinsaturadas y vitamina E), vinagre de Jerez y sal fina. Añade unos piñones que son ricos en ácidos omega 3 y 6 y en minerales como el potasio, magnesio, hierro y zinc.
3.      Lentejas con verduras
Las lentejas son ricas en hierro, manganeso, fósforo, zinc o selenio. Además contienen fibra, mucho ácido fólico y vitaminas A, B,C, K y E. Las verduras aportarán minerales, vitaminas y fibra.
Ingredientes: lentejas pardinas, alga kombu, brócoli, guisantes, aceite de oliva, laurel, cayena, cúrcuma, cilantro, pimienta y sal.
Pon las lentejas a remojo al menos 2 horas y lava con un chorro de agua fría.
Calienta el agua junto al alga kombu en una olla, y cuando esté a punto de hervir añade las lentejas y baja el fuego para que no llegue a hervir. Calienta a fuego lento durante 15 minutos.
En una sartén añade aceite de oliva, y dora una pizca de comino, dos hojas de laurel y una pizca de pimienta de cayena durante unos minutos.
Añade las verduras y saltea unos minutos. Añade a la sartén las lentejas con el agua de cocción. Introduce la cúrcuma, la pimienta negra y la sal y cocina 15 minutos más a fuego lento. Prueba las lentejas antes de retirar del fuego, si no están tiernas cocina unos minutos más. Deja reposar y sirve.
4.      Quinoa con verduras y salsa de soja.
Esta me encanta. La quinoa es rica en proteínas, minerales y vitaminas. Añades además los antioxidantes y la fibra de las verduras. Cuidado con no añadir sal porque la salsa de soja es muy salada normalmente.
Como ingredientes utilizaremos: pimientos, champiñones, zanahorias, guisantes, calabacín, quinoa, ajo, jengibre, apio, aceite, cebolla, soja, cúrcuma y pimentón.
Cocina las verduras al vapor. Unos ocho minutos. Cocina la quinoa quince minutos en agua hirviendo. Escurre y reserva. Tritura un ajo, un trocito de jengibre y una ramita de apio. Sofríe junto con una cebolla picada y añade medio vasito de salsa de soja, cúrcuma y pimentón. Mezcla las verduras, con el sofrito, añade la quinoa y sirve templado.

Esto son solo unos ejemplos. En realidad cualquier plato basado en verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales contendrá nutrientes que protegerán tu organismo y te harán más fuerte para combatir cualquier enfermedad. No dudes en preguntas a un endocrino o nutricionista para responder a tus preguntas.

Y garantiza tu tranquilidad y la de tu familia con un seguro de salud, vida y decesos a tu medida.

Xtusalud y la de los tuyos.

jueves, 30 de enero de 2020

Espirulina. ¿Espiruqué?




Mira que me gusta usar palabros raros, ¿eh? Bueno, sí que me gusta, porque es importante conocer los nuevos conceptos que aparecen en salud, bienestar o nutrición, para que luego no nos pillen por sorpresa.

Y farda mucho decir que conoces la kale, el romanescu, la chía o la espirulina.

¿Qué no sabes lo que es la espirulina? ¡Por favor!
¡Vamos a remediarlo inmediatamente!

La espirulina es una microalga, compuesta por un conjunto de bacterias unicelulares del género Arthrospira. Es por tanto una cianobacteria con forma espiral (de ahí le viene el nombre) y de color verde azulada, debido a varios pigmentos como la clorofila que le da el tono verdoso y la ficocianina que le daría el aspecto azulado. Se puede encontrar en aguas cálidas con poca salinidad.

Tiene un gran valor nutricional, por su concentración en nutrientes esenciales, por eso algunos insisten en denominarla “superalimento”. Ya os comenté hace algún tiempo, que realmente los superalimentos no existen o al menos no deberíamos considerarlos como tales, ya que aunque es verdad que algunos tienen una densidad nutricional mayor, no podemos alimentarnos sólo de un alimento, por lo que una dieta equilibrada y saludable siempre deberá estar compuesta por una combinación de varios alimentos, no solo de uno.

Pero sí, la espirulina debe ser la bomba, o eso al menos dice la ONU, que la ha incluido como complemento alimenticio para combatir la anemia y la malnutrición.

¿Cómo se toma la espirulina?

Se puede tomar en polvo, mezclada con otros alimentos o disuelta en agua y también se encuentra en tiendas naturales como Xtusalud y en parafarmacias en forma de grageas. La dosis recomendada para empezar es de 400-500 mg, máximo tres veces al día, preferiblemente con las comidas.
De todas formas, como siempre te decimos, es mejor que consultes con un especialista, médico o nutricionista, antes de empezar a tomarla, por si en tu caso hubiera alguna contraindicación.

Es importante no pasarse de la dosis recomendada, porque debido a su gran poder depurativo puede producir molestias estomacales y dolor de cabeza. Es necesario tomar abundante agua mientras tomas este complemento y por supuesto acompañarlo de una dieta equilibrada, si no, estaremos haciendo un pan con unas tortas.

¿Y por qué es tan buena supuestamente?

Pues porque contiene proteínas de gran valor biológico (más que la carne) que se absorben en más de un 70%. Además es rica en antioxidantes, ácidos nucleicos, ácidos grasos, minerales y vitaminas.


¿Y eso qué significa para el organismo?

·         Sus pigmentos antioxidantes y su riqueza en hierro y ácido fólico, hace que sea un aliado contra la anemia, aumentando la hemoglobina y favoreciendo la producción de glóbulos rojos.
·         Fortalece el sistema inmunológico al favorecer la producción de anticuerpos.
·         Protege la salud ocular, gracias a su aporte en provitamina A y zeaxantina, carotenoides que protegen el cristalino ante la oxidación.
·         Mejora la salud capilar y de las uñas gracias a minerales como el zinc, a las proteínas y a las vitaminas del grupo B.
·         Ayuda a la recuperación tras un esfuerzo físico importante, por sus proteínas y su concentración de calcio y magnesio. Por eso lo utilizan como complemento muchos deportistas profesionales y la NASA la incluyó entre los complementos que toman los astronautas.
·         Mejora el tránsito intestinal favoreciendo además el mantenimiento de la flora intestinal. Pero por esa misma razón si te pasas en la dosis puedes tener diarreas y molestias intestinales.
·         Mantiene los niveles de azúcar en sangre.
·         Su aporte de clorofila ayuda a la dilatación de los vasos, lo que mejoraría la circulación sanguínea y la salud hepática.
·         Favorece el descanso porque contiene triptófano.
Aunque es rica en vitamina B12, ésta no se absorbe bien, así que si eres vegano y estás buscando un complemento alimenticio con B12, quizá la espirulina no sea la mejor opción. Pregunta a tu nutricionista.

No consumas espirulina durante el embarazo, sin consultarlo antes y tampoco se lo des a niños pequeños. Cuidado si sufres problemas de tiroides porque contiene yodo. Y si durante la toma sientes mareo, fiebre o cualquier otra molestia deja de tomarla y consulta con tu médico.

No hablamos de un medicamento, es tan solo un complemento y no hace milagros, ni cura ninguna enfermedad, y como he dicho antes, sin una dieta saludable, variada y equilibrada y unos buenos hábitos de vida no servirá absolutamente para nada.
Pero es indudable que es un alimento interesante así que ahora que sabes lo que es, puedes animarte a probarlo.

Xtusalud y la de los tuyos.