miércoles, 5 de octubre de 2011

LA BODA

El otro día tuve una boda.
LA BODA
Era una de esas bodas que te hacen especial ilusión porque son unos amigos a los que quieres mucho, a los que la vida trató mal, y que el destino ha dado una segunda oportunidad, y ellos, que son valientes, se han lanzado a vivir ese nuevo chance y como se lo merecen van a ser felices, y comerán perdices, fijo, y escabechadas que son mejores.
Yo, como cualquier mujer invitada a una boda, me curré con esmero los preparativos y tenía con mucha antelación previsto el vestido, los complementos y of course, los zapatos, que estuve un mes usándolos para pasar la aspiradora, a lo Freddy Mercury, para ablandarlos, cosa que, os advierto, no funciona en absoluto.
Me hice la manicura, pedicura y bigotuda y tenía como no, el pelo perfecto.
Lo que no tenía previsto, claro está, es el grano que me salió la noche anterior en la mejilla.
En realidad no era un grano. Era EL GRANO, por antonomasia, el indestructible, irreducible, inconmensurable y de ninguna manera disimulable.
Así que presa del pánico me pasé la noche entera luchando contra los elementos, hasta que bien entrada la madrugada me dí por vencida.
El día de la boda, me vestí con mi vestido perfecto, mis uñas perfectas, mis complementos perfectos, y dudé mucho si ponerme la flor, en vez de en el pelo, en el papo, para disimular al intruso que seguía allí, impertérrito, pero al final opté por bajarme el escote, para así intentar desviar las miradas a lugares más interesantes.
No sé si lo logré, pero decidí no pensar más en el asunto ( hasta que mi padre nada más verme me lo recordó, qué oportuno) y centrarme en pasármelo bien, que era a lo que había ido.
En la puerta de la iglesia todo eran nervios. Sobre todo una señorita que daba órdenes a diestro  y siniestro, como una pila automática, y que era la hermana de la novia. A la pobre le habían encargado que todo el mundo estuviera dentro cuando llegara la novia, y no sé si llevaba pinganillo, pero de repente le debieron avisar que se acercaba, y se puso a dar voces:
-Todos dentroooo¡¡ Inmediatamenteeee¡¡ A la iglesiaaaa¡¡¡ yaaaaa¡¡¡¡
Como para no hacerla caso. Todos corrimos dentro del templo y esperamos a que apareciera la flamante novia.
Estaba realmente flamante, moderna y preciosa, y su padre, nervioso también, como la hija mayor, ( la de las órdenes) puso el turbo y cruzó el pasillo como una "exclamación".
El novio sudaba profusamente y tenía cara de:
- Qué guapa está mi chica, y
- en Las Vegas todo hubiera sido mucho más sencillo, además de:
- Que acabe pronto que necesito un txakolí.....
El cura, todo hay que decirlo, se portó, y además de ser suficientemente breve, sin llegar al teletexto, nos permitió estar casi todo el rato sentados, en honor a los juanetes de las señoras encaramadas a sus zapatronchos, así que la ceremonia se terció bonita y agradable.
A la salida allí estaba de nuevo la señorita de las órdenes dirigiendo al personal:
- Poneros todos a este ladoooo, el arroz hacia la derechaaaaa, no allí nooooo, que están los bailarinessssss y se van a abrir la cabeza como se resbalennnnnnn¡¡¡¡¡¡¡
Y tenía razón, porque esperando a los novios estaban unos amigos de la pareja, también nerviosos a morir y a su vez sudando en demasía, que como regalo le habían preparado unos bailes típicos regionales, con su txistu y tamboril incluido.
Lo curioso del tema es que no eran bailarines ni txistularis en absoluto, así que tuvo mucho mérito que se marcaran un aurresku o similar y que encima lo hicieron muy bien ( y no se partieron la crisma porque somos muy obedientes y el arroz lo lanzamos hacia el otro lado)
El novio soltó alguna lagrimita, no sé si por la vergüenza ajena o porque realmente no se lo esperaba, y en serio, de verdad, fue muy bonito.
A continuación llegó el cóctel, estupendo y en cantidad suficiente para no llegar a la comida con problemas de espacio, y el tema fotos con los amigos, parientes, y demás especies, en donde la hermana ejerció nuevamente y en la que los novios aguantaron estoicamente unas veinticinco mil fotos con la misma cara, sonriente y feliz, que no delataba en ningún momento que en realidad estaban pensando:
- ¿ Por qué nos nos habremos ido a Las Vegas?
El banquete fue apoteósico, en cantidad, calidad y en el tiempo, porque estuvimos comiendo unas cuatro horas, sin solución de continuidad.
Las mujeres, entre plato y plato nos ausentábamos para ir al baño y acicalarnos y soltar algún juramento en hebreo por el dolor de pies, a esas horas ya insoportable, así que a las siete de la tarde aún estábamos de buen ver. Pero los hombres, que no se mueven de la mesa ( si no es para fumar) ni para hacer un pis en tres horas, entre plato y plato le daban al vino y casi todos acabaron con la corbata a lo Rambo y un equilibrio lamentable ( que no comprobaron hasta incorporarse para el baile).

¡Ah¡ ¡el baile¡
Los señores que se habían quitado la chaqueta estaban asados de calor y los que no se la habían quitado estaban a punto de una lipotimia. Y los que se la quitaron en ese momento, para no desmayarse, comprobaron que la camisa era ya transparente y que casi era mejor la opción de la lipotimia.
Las señoras, de pronto, se redujeron todas en un palmo, porque los tacones de vértigo se convirtieron en taconucos, más acordes a la estatura real de las damas y al nivel del pedo que llevaban a esas horas.
He de agradecer, muy profundamente, la ausencia de Paquito el Chocolatero en el repertorio del baile, así como de el de Booooooombaaaaa, que me ponen de los nervios.
Así todo fue divertido comprobar como algunos bailan igual el " Pili ganará" que el "Follow de lider" que "Danza Curulo" y cómo por la noche todos los gatos son pardos y no hay nada más divertido que pasar un rato con tu amigo el Gintonic y en compañía de buena gente.
Incluida la super hermana de la novia, que ya relajada y sin obligaciones, se lo pasó pipa porque es una bailonga oficial.
Después del baile, había otra fiesta en otro sitio, para los valientes que aún no hubieran perdido el conocimiento y que querían un fin de fiesta como Dios manda, cantando a gritos "Melancolía" de Camilo Sexto. Las cosas o se hacen bien o no se hacen.
Y así fue. Los hombres comenzaron a hacer exaltación de la amistad, tanto con los amigos como con los completamente desconocidos, dándose palmadas en el pecho y señalando al otro con cara de :
-Te quiero tío
- Me too¡¡¡
Y las mujeres, a la altura del betún, porque estábamos ya en chanclas y con la pestaña postiza a la  remanguillé, y demasiado cansadas para retocar nada de nada.

Así, a las tantas de la madrugada, con los novios aguantando heroicamente y las fuerzas al límite, terminó una jornada memorable, inolvidable y para enmarcar en un rincón del alma, para que cuando las penas nos acechen sacar su recuerdo y decirnos a nosotros mismos:
-Eh¡ yo estuve allí¡¡

Gracias Itxaro y Joxean.
Fue, sencillamente.............LA BODA

                                                     

miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL Castigo

Os voy a contar una curiosa historia.
La escuché el otro día en el telediario, pero no era una de esas historias frikis de relleno, sino que venía avalada por un informe de la ONU y de UNICEF.
Resulta que había dos aldeas en Filipinas enfrentadas desde hace décadas por lo de siempre, los lindes de sus territorios.
El enfrentamiento había llegado a tal punto que a pesar de no tener apenas qué comer, los hombres de las aldeas habían logrado conseguir armas de fuego, y la cosas iba ya de tiros y muertos por las carreteras.
Las dos aldeas tenían comercio de telas, negocio a cargo de mujeres que tenían que pasar de un pueblo a otro, andando por un camino de mala muerte, con fardos enormes de tela para tejer, o teñir y luego poder vender.
Pero el comercio estaba parado, porque ya les habían limpiado el forro a varios en los caminos y el tema era peligroso de verdad.
De modo que las mujeres de las aldeas suplicaron a los hombres que,( of course) son los que forman parte de los consejos de sabios y los que deciden absolutamente todo, dejaran por favor de pegarse tiros y solucionaran el conflicto.
Pero nada, claro. Los hombres, para variar fueron incapaces de ponerse de acuerdo.
Entonces las mujeres de ambas aldeas ( con ayuda de los emisarios de UNICEF, que eran los únicos a los que no se freía a tiros) se pusieron de acuerdo para castigar a sus hombres sin sexo hasta que el problema se solucionara.
Es coña, diréis. Pues no, os lo juro, la pura verdad.
Lo acojonante del asunto es que en una semana los hombres de las dos aldeas, se sentaron a dialogar, llegaron a un armisticio y se acabó el conflicto.
¿A que mola la historia?
Lo curioso es que según la ONU no es la primera vez que un castigo así soluciona un problema similar. Por lo visto hace años en Colombia también se hizo, y los hombres en este caso eran narcos, que dan como más miedo.

Yo...lo siento de verdad, chicos, pero es que me lo ponéis a huevo...

¿Cómo es posible, que unos seres tan patéticos, primitivos, simples, con espíritu de golosina y tan poquísima inteligencia sean los que mandan en el mundo?
¡¡¡¡¡¡¡Y no me refiero a los pobres aldeanos filipinos, ni a los chutados de los narcos, sino al género masculino en general¡¡¡¡¡¡¡¡¡
¿ Dónde, en qué siglo, en qué cultura y en qué sociedad, perdimos las mujeres el norte, de manera que permitimos que unos seres tan fácilmente sobornables, tan viles gusanos, nos dominaran y nos tocaran las narices para siempre jamás?
Y lo que es más importante... ¿ Por qué coño no recuperamos el poder, a la vista de que es tan fácil y con la total prueba de que el mundo va como va por su culpa?

Ánimo chicas, está chupao... sólo hay que dejar al Trichet a dos velas una semana y fijo que baja los tipos de interés y el euribor al 0,01, o al Strauss Kahn le nombramos jefe del FMI y luego le dejamos sin sexo hasta que le condone la deuda a Grecia, a la famosa prima de riesgo se la cepille, y el déficit sea cero en toda Europa. Este no duraba ni una semana,en dos días estaba todo solucionado.
En Oriente próximo la cosa iba a estar más jodida, porque con Netanyahu sí funcionaría por muy judío que sea, pero el del mantel en la cabeza, fijo que tiene varias mujeres y si no le "cumplen" las cambia de un plumazo y nos fastifia el plan.
Pero siempre nos quedará Michele, que podía hacer presión a Obama y en tres días teníamos nación Palestina y encima Israel tan contenta y organizando Eurovisión en la franja de Cisjordania.

He de reconocer, que el chantaje sexual es más viejo que el cha-cha-chá, y que todas, y yo la primera, lo hemos utilizado en ocasiones, para lograr nuestros propósitos.
Pero como las mujeres somos más listas que los hombres, lo que hacemos es una promesa de huelga a la japonesa, y prometemos una noche de pasión, a cambio de un abrigo carísimo, como si la noche no nos apeteciera también a nosotras y no la fuéramos a tener de todos modos.
Pero como cuela......

Pobres....en el fondo me dan pena, pero creo muy sinceramente que Robin Rubalcaba de los bosques, El Cid Mariano Campeador y Sancho Zapatero Panza merececían un escarmiento en toda regla, a ver si así se ponían las pilas y solucionaban algo, para variar.
Posiblemente el sexo sea lo único en lo que no les critiquen, pero no por falta de ganas, sino porque las mujeres somos unas santas..........


Y ellos ................................medio bobos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La Testosterona

Hace unos días, ha salido un nuevo estudio científico, de esos que no sabes cómo porras han conseguido que alguien se lo subvencione, y el estudio en sí daba como resultado que los hombres que cuidan de sus hijos más de tres horas al día ( o sea, los cuatro pobres que están en el parque con cara de desesperados) sufren un descenso en la testosterona del 25%.

Me vais a perdonar, pero esto se merece un enorme: MANDA COJONES¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Es decir, que ahora resulta, que las mujeres, que durante cienes y cienes de años hemos sido machacadas, en algunos casos literalmente, por los hombres, porque no nos apetecía la coyunda todos los días, resulta que teníamos una explicación científica que demostraba que nuestra libido estaba por los suelos.

O sea, que no nos dolía la cabeza de mentiras, bueno sí, pero era porque no podíamos explicar, hasta hoy, que el hecho de estar todo el día con nuestro hijos agota más que hacer la maratón de New York, y que por eso, no teníamos fuerzas para hacer el amor durante horas, a costa del sueño reparador que es lo único que anhelábamos por las noches.

Lo que más me fastidia del asunto, es que los hombres, para explicar las debilidades humanas, siempre recurren a estudios científicos, como si así fueran los pobres menos culpables, en el caso de que hubiera que buscar culpables a todo.
Lo digo porque hace unos años, salió otro estudio que explicaba que el alelo nº no sé cuanto de los genes masculinos era el culpable de su más que habitual tendencia a poner los cuernos a sus señoras.
Y digo yo: ¿No hay nada más importante en el mundo que investigar? Por ejemplo la estupidez manifiesta de nuestros gobernantes, o las fluctuaciones mundiales de la bolsa. Seguro que hay alguna explicación científica también para eso.
Lo que demuestra también este estudio es que hay un porcentaje pequeñísimo de hombres que concilian con sus mujeres el cuidado de sus hijos, aunque eso ya lo sabíamos todas de sobra.
Y no sólo porque el número de padres en el parque solos con sus niños un martes de febrero es ínfimo, sino porque los hombres nos siguen persiguiendo day by day como posesos para hacer el amor y no entienden y además se mosquean cuando nosotras no podemos con la vida y declinamos amablemente la oferta. Lo que es clara muestra de que su testosterona no ha descendido ni un ápice.

Así que... señores míos y nuestros:
Por favor. Sed más comprensivos. Pero si no podéis serlo tenéis dos opciones:
O bien seguís persiguiéndonos por si en algún momento cedemos, que es probable.
U os ponéis a cuidar a los niños y como también vosotros tendréis menos ganas, no os parecerá que nosotras somos unas estrechas.

Creo que el próximo estudio que se va a publicar sobre los hombres demostrará cómo las hormonas y no ellos son los culpables de que la tapa del water se quede siempre levantada, no sepan hacer la cama, no encuentren jamás las toallas limpias y se suenen los mocos en la ducha como si fueran la corneta del regimiento. Quizá así las mujeres podamos ser más comprensivas al saber que no lo hacen a posta, sino que es un problema de nacimiento.

En fin...mientras haya alguien que lo subvencione...todo sea por la ciencia¡

                               
                                                          ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Toma testoterona !!!!!!!!!